Todo en esta vida se decide sobre la base de un análisis de costos versus beneficios. ¿Le cuesta dinero a su empresa la violencia doméstica, especialmente la dirigida contra la mujer, cuyo día internacional se celebró a principios de marzo? Lo más probable es que sí, y que le resultaría económicamente beneficioso el fomentar la "no violencia" entre sus empleados.
El informe anual del 2002 del Fondo de la de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA, por sus siglas en inglés, y cuya dirección en Internet es www.UNFPA.org) afirmaba que si bien es difícil cuantificar con precisión los costos mundiales de la violencia y los malos tratos por razones de género, dichos costos existen y son considerables.
Estos incluyen las consecuencias de curar los efectos físicos y psicológicos de la violencia --el Banco Mundial estima que en los países industrializados, los ataques y la violencia sexuales privan de uno, de cada cinco años de vida saludable, a las mujeres de entre 15 y 44 años de edad.
Otra investigación realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (www.iadb.org) determinó que la reducción en los ingresos de mujeres víctimas de violencia en el hogar fue en 1996 equivalente a más del 2% del Producto Interno Bruto (PIB) en Chile y a 1.6% del PIB en Nicaragua.
Y una encuesta de la organización Gallup en Canadá, Colombia, Estados Unidos y México, difundida durante una reunión del BID en 1996, reveló que entre un 22 y 53% de las personas consultadas conocía casos de agresiones físicas en el hogar. Asimismo, de los 30 millones de mujeres estadounidenses que se calcula que han sufrido violencia doméstica en algún momento, entre un tercio y la mitad de quienes tenían un trabajo fuera del hogar admitieron que los ataques redundaron en mayor ausentismo y menor eficacia en su tarea.
Además de los citados, está el costo de mantener la infraestructura legal necesaria para reprimir la violencia doméstica (inclusive juzgados, reformatorios, prisiones y otros); y los costos indirectos, para la sociedad en su conjunto y para empresas particulares, que se derivan de impedir que las mujeres trabajen o asistan a la escuela.
¿Qué hacer? A medida que se cobra conciencia de la magnitud del problema, se han firmado convenios y expedido leyes sobre el tema.
En 1994 los miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobaron la "Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer" (Convención de Belem Do Para).
En Panamá en 1995 se promulgó en la Ley 27, sobre violencia intra-familiar, la cual fue luego reforzada por la Ley 38 de 2001, sobre violencia doméstica.
Pero estas leyes tienen un fin principalmente represivo, por lo que queda a entidades especializadas, y a las propias empresas privadas, buscar las formas de prevenir la violencia doméstica y una de sus formas más frecuentes a lo interno de las empresas, cual es el acoso sexual.
Para las empresas, una opción es recurrir de manera eventual o permanente a asesores o expertos en el tema de la no violencia, el acoso sexual, y el alcoholismo.
Entre las entidades que ofrecen asesoría en estos aspectos sobresale el Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá (IMUP) y organizaciones no gubernamentales como el Centro para el Desarrollo de la Mujer.
En este sentido, el IMUP realizó en fecha reciente un seminario-taller sobre técnicas destinadas a prevenir la violencia individual en términos generales, pero especialmente aquella contra la mujer, y que puede tener aplicación práctica en muchas empresas o entidades públicas y no lucrativas.
La primera fase del seminario consiste en reconocer qué es violencia, las formas que toma (inclusive los malos tratos o violencia verbal, el acoso sexual, y la discriminación) y cómo prevenirlas en nuestro trato diario.
Los participantes establecen comunicación de par en par, y redactan listas de actitudes que consideran hostiles y se ven impulsados a reconocerse a sí mismos inflingiendo violencia sobre otras personas.
Luego se instruye a los asistentes sobre técnicas de relajación, en algunos casos apoyadas por música especial. También se proyectan las actuaciones violentas a través de una "obra de teatro" ficticia que expone actitudes violentas, de discriminación y acoso sexual, y de alcoholismo, seguida por una discusión al respecto.
Repetido a lo interno de su empresa, seminarios talleres como el citado, así como otras formas de educación sobre el tema, realizadas persistentemente, podrían tener efectos positivos en sus empleados.
Probablemente beneficirían a su empresa o su institución reduciendo el ausentismo, la pérdida de eficiencia, la desmoralización, y otros problemas que ocurren a partir de actos irreflexivos de violencia doméstica, o de acoso sexual.
"No violencia" en las empresas
Es difícil cuantificar con precisión los costos mundiales de la violencia y los malos tratos por razones de género.