El Premio Nobel de Economía 2002 fue atribuido ayer al israelo-estadounidense Daniel Kahneman y al norteamericano Vernon L. Smith por haber puesto en entredicho una serie de ideas preconcebidas: que el hombre es un animal racional y que la economía no puede ser considerada como una ciencia experimental.
Sus investigaciones, sobre todo la introducción de ciertas dosis de psicología por parte de Kahneman y la elaboración de métodos experimentales por Smith, permitieron durante los últimos 20 años dar forma en laboratorio a datos útiles para las ciencias económicas.
El premio recompensa a partes iguales a los dos economistas. A Daniel Kahneman, de 68 años, "por haber introducido en las ciencias económicas los frutos de las investigaciones en psicología, en particular sobre los juicios y toma de decisiones en situaciones de incertidumbre". Kahneman aplicó sus conocimientos en psicología al análisis económico.
Sus contribuciones más importantes abarcan la toma de decisiones en un contexto de incertidumbre puesto que el "homo-oeconomicus" no actúa sólo guiado por sus intereses personales y la racionalidad.
Este israelo-estadounidense, profesor de la universidad de Princeton (New Jersey, noreste de Estados Unidos), demostró que la decisión de los individuos puede sistemáticamente apartarse de las predicciones de la teoría económica tradicional.
Su trabajo ha inspirado a una nueva generación de investigadores en economía y finanzas que enriquecieron la teoría económica gracias a los logros en materia de psicología cognoscitiva sobre las motivaciones intrínsecas del individuo, destacó la Academia sueca.
Por su parte, Vernon Smith, de 75 años, ha sido laureado por "haber convertido a la experiencia en laboratorio en un instrumento de análisis económico empírico, en particular en el estudio de diferentes estructuras de mercado".
Este profesor de economía y derecho en la George Mason University (Virginia, este de Estados Unidos) sentó las bases de un nuevo ámbito de investigación: la economía experimental, creando un conjunto de métodos experimentales que se han convertido en norma para cualquier experiencia fiable de laboratorio.
Se centró sobre todo en el papel que desempeñan las pujas, generalmente utilizadas en los mercados de materias primas o para los instrumentos financieros y demostró la importancia de la elección de la organización del mercado.
Fue el precursor para someter a prueba en laboratorio las reglas de juego de numerosos mercados antes de llevarlas a la práctica.
Las contribuciones de Smith tuvieron una influencia muy grande en "el reconocimiento de la economía experimental como instrumento esencial para el análisis empírico de la economía", declaró la Academia sueca.