Northern Rock, el banco británico nacionalizado este año tras su colapso por la crisis crediticia, confirmó ayer que recortará 1.300 puestos de trabajo como parte de un plan de reestructuración de la entidad.
El banco, que cuenta con más de 6.000 empleados, precisó que un total de 800 despidos serán forzosos, mientras que 500 serán voluntarios, y la mayoría se llevarán a cabo este año.
La entidad sufrió el pasado año graves problemas de liquidez para refinanciar su deuda por la crisis del mercado financiero mundial que provocaron las hipotecas de alto riesgo ("subprime") en Estados Unidos.
Ese recorte laboral forma parte de un plan anunciado el pasado marzo para prescindir de 2.000 empleos antes del año 2011.