Al primer teléfono móvil de tercera generación, que lanza hoy la empresa japonesa NTT Docomo, los expertos lo miran con recelo por los repetidos problemas técnicos de sus pruebas y sus complejas y costosas tarifas.
El nuevo sistema, llamado FOMA (freedom of mobile multimedia access), permite distribuir vídeos, música, enviar altos volúmenes de información y es, según los expertos, la esperanza de NTT Docomo para convertirse en el líder mundial del sector.
Además de tener la opción de vídeo-teléfono, que lo convierte según los expertos en un juguete futurista que obligará a los usuarios “a maquillarse o afeitarse antes de hacer una llamada importante”, el nuevo sistema nace con cuatro meses de retraso y llega precedido por numerosas dificultades técnicas.
Tras la cancelación de su lanzamiento en mayo pasado, NTT Docomo inició una serie de pruebas en Tokio y zonas aledañas durante las cuales se registraron interrupciones de casi un día entero y fabricantes como NEC y Sony retiraron cientos miles de aparatos con defectos de programación. Rivales de NTT Docomo en la carrera de la tercera generación celular, como Japan Telecom, se han visto obligados a posponer el lanzamiento.