Economía

Nueva ronda de la OMC y preocupación porprecios de crudo


Cada vez más eclipsado por la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) intentará en Brunei avanzar hacia la liberalización de sus mercados, para lo que sus miembros menos favorecidos esperan el apoyo de los más desarrollados.
El heterogéneo bloque de los 21 miembros del APEC tiene puestas sus miras en el establecimiento de un mercado común, pero ese objetivo queda aún lejos y sus socios, en especial los más pobres, tienen otros asuntos inmediatos y urgentes que resolver.
La cita del APEC la semana próxima en Brunei intentará ante todo presionar para el lanzamiento de una nueva ronda de conversaciones en la OMC, a cuyas puertas llaman China y, con menos fortuna hasta ahora, Vietnam.
El énfasis de las reuniones ministeriales y de expertos, que se celebrarán los días 12 al 14 próximos, se centrará también en el establecimiento de estrategias hacia una "nueva economía".
Esta "nueva economía" estaría basada en el fortalecimiento de un sistema multilateral de comercio y el apoyo a los socios más débiles a través, entre otros, de programas de educación y desarrollo tecnológico.
La cumbre de jefes de Estado o de Gobierno el 15 y 16 de noviembre sancionará los acuerdos alcanzados durante los días anteriores, y que se adoptan por consenso.
La impresión generalizada es que, una vez más, la reunión del APEC servirá ante todo para cimentar acuerdos bilaterales y afianzar algún pequeño avance hacia el mercado común que debe nacer dentro de una década para los miembros más poderosos del Foro y en 2020 para los más pobres.
Las grandes economías del APEC -EU, Japón, Canadá, Rusia y China- persiguen ante todo cimentar sus relaciones comerciales o abrir nuevas vías de intercambio.
Las economías medianas insistirán en la necesidad de aplicar programas de aprovechamiento de recursos humanos y materiales, así como de transparencia en los beneficios del crecimiento económico.
Los tres socios latinoamericanos -México, Chile y Perú- abogan por un liberalización global del comercio, y no por sectores, como defienden otros miembros del Foro.
Mientras, las economías más débiles, pertenecientes muchas de ellas al sudeste asiático, advierten sobre la amenaza de una nueva crisis financiera, como la que hundió los mercados de la región en 1997, y sobre los efectos del aumento de los precios del crudo.
Los socios más pobres del Foro unirán posiblemente fuerzas para pedir el establecimiento de una "red de seguridad" que complementen las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) ante la posibilidad de un nuevo derrumbe de los mercados financieros asiáticos.
Esta "red de seguridad" incluiría también ayudas para hacer frente a los desastres naturales.
Otra de las propuestas se refiere a la creación de una reserva que ayude a minimizar los efectos del aumento de los precios del crudo, sobre todo en las economías más débiles.
Comercio electrónico y globalización, otros dos asuntos recurrentes en las reuniones del APEC, cuentan con detractores entre sus socios más pobres, que afirman que no podrán competir en el mercado global sin un apoyo decidido de los miembros más ricos.
El miedo de estos socios a quedar descolgados del proceso de globalización se acentúa ante el surgimiento de grandes bloques comerciales en Europa y América.
El APEC es, según algunos observadores, un Foro demasiado grande, con demasiadas diferencias económicas y con poco voluntad política de actuar como bloque, por lo que el logro de acuerdos concretos resulta a menudo inviable.
Mientras el APEC busca aún sus señas de identidad, se afianzan bloques como la Zona del Libre Comercio del Atlántico Norte (NAFTA), formada por Canadá, EU y México, la Zona de Libre Comercio de las Américas (FTAA), y Mercosur, del que forman parte Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y que estrecha ahora lazos con la UE.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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