Los bancos de Argentina sufren una severa escasez de fondos y la generalizada desconfianza de la gente, en momentos en que el gobierno prepara una reforma del sistema financiero que hace prever una mayor concentración.
El negocio bancario se concentra actualmente en los ingresos por comisiones porque la colocación de depósitos y la apertura de créditos han caído a causa de las restricciones monetarias y bancarias impuestas desde diciembre pasado.
Fuentes financieras señalaron a EFE que la banca está captando fondos con intereses del 70% anual a los grandes inversores y del 40% a los pequeños y medianos por colocaciones a 30 días, una situación que consideran insostenible en el mediano plazo.
Pero estas operaciones están limitadas por la escasez de recursos y casi todos los ahorradores prefieren guardar su dinero "debajo del colchón" o en cajas de seguridad, apuntaron las fuentes.
Destacaron además que el volumen de los negocios se redujo en un 20% durante el año pasado frente a una baja de los gastos del 4%, por lo que hace falta una profunda reforma. El Banco Central acaba de anunciar una reestructuración del sistema financiero tras encarecer los créditos de asistencia a la banca y reducir la disponibilidad de fondos con emisiones de letras cuyos intereses llegaron al 65% anual.
Además, confirmó una próxima liberación de las restricciones en el acceso a los depósitos, una medida anunciada el viernes último que ha sido objetada por el Ministerio de Economía y rechazada por la Asociación de Bancos de Argentina.
La política monetaria incluye intervenciones en el mercado de divisas para frenar la devaluación del peso, que ronda en el 64% desde que a comienzos de enero pasado se abandonó la paridad cambiaria con el dólar que regía desde abril de 1991.
Tras la reestructuración de 1995, a raíz de la crisis financiera de México, los diez mayores bancos de Argentina, tres de ellos públicos, concentran actualmente el 73.1% de los depósitos y el 69.2% de los activos.
El sistema bancario nacional, en el que predominan bancos de España, Estados Unidos, el Reino Unido e Italia, cuenta con 4,200 oficinas y más de 100,000 empleados, cifras que deberán reducirse a causa de la severa crisis, según fuentes bancarias.
Los bancos son el blanco de ruidosas y a veces violentas marchas de protesta de ahorradores que exigen la devolución de su dinero y en los tribunales se calcula que hay unos 120,000 recursos de amparo contra el "corralito", las restricciones en el acceso a los depósitos que rigen desde diciembre pasado para frenar una fuga de capitales.