La comunidad empresarial peruana reaccionó en junio a la elección de Ollanta Humala como presidente deshaciéndose de acciones mineras, lo que desencadenó la mayor caída de la bolsa de Lima en dos décadas. Ahora el que alguna vez fue aliado del venezolano Hugo Chávez podría ser la mejor apuesta de los empresarios para la defensa de $50,000 millones de inversión en minería.
El teniente coronel del ejército retirado, que en una ocasión aseguró que convertiría al estado en socio en todos los proyectos de recursos naturales, declaró el estado de emergencia el 4 de diciembre para poner fin a las protestas contra una mina de oro de $4,800 millones que desarrolla Newmont Mining Corp. El 11 de diciembre incorporó a un ex instructor militar al frente de un gabinete que reorganizó apenas cuatro meses después de entrar en funciones.
“Humala demostró valor al hacer frente a las protestas y eliminar las voces de disenso de su gabinete”, dijo Patricia Teullet, gerente general de la asociación de exportadores Comexperú, en entrevista telefónica desde Lima. “Antes, era como si cuatro caballos lo arrastraran en cuatro direcciones diferentes”.
La decisión de Humala de mantener las políticas que impulsaron el crecimiento económico más rápido de América Latina en los últimos 10 años resulta tranquilizadora, dijo Pedro Olaechea, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, que tiene sede en Lima. De todos modos, la represión de las protestas puede resultar contraproducente si fortalece a los grupos que se oponen a la minería, lo que dividiría el partido de Humala y alejaría a su base rural, según la firma de riesgo político Eurasia Group, que tiene sede en Washington.
Humala se impuso el 5 de junio en segunda ronda a la entonces legisladora Keiko Fujimori luego de abandonar la retórica anticapitalista que usó durante un frustrado intento de obtener la presidencia en 2006 para ganar el apoyo de su base rural. Prometió que impulsaría el gasto en los 8 millones de pobres del país, la tercera parte de la población, al tiempo que sostendría la inversión que contribuyó a que Perú creciera a un promedio anual de 6.4% en los últimos 10 años.
Las acciones peruanas subieron 10% y también crecieron los bonos.