El próximo presidente de Bolivia, Jorge Quiroga, que sucederá en el cargo al anciano mandatario Hugo Banzer, quien dimitirá aquejado de una enfermedad terminal, enfrentará el reto de incrementar significativamente fuentes de trabajo en medio de una economía estigmatizada por el desempleo. Quiroga, un joven tecnócrata formado en Estados Unidos, deberá implementar intensivos programas de empleo para revertir no sólo la "insostenible" escases de fuentes de trabajo, sino también para ingresar al mercado medios de pago, otro de los grandes males de la economía doméstica.
Reanimar la economía, le demandan políticos, empresarios y algunos sindicatos que han manifestado apoyo incondicional a su año de gestión, lapso en el cual deberá garantizar además unas elecciones transparentes, previstas para junio de 2002. Con un índice de desempleo 6,2% de la Población Económicamente Activa, de unos 4 millones de habitantes, Quiroga debe acometer programas de empleo masivo, un sector donde "no se ha hecho absolutamente nada en el marco de la reactivación" de la economía" que el año pasado creció apenas 1,5%, afirmó el analista Carlos Villegas entrevistado por el rotativo La Razón.
El exmandatario Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-97) consideró que la generación de fuentes de trabajo "es vital" para "un buen gobierno" de Quiroga, quien tras la decisión de Banzer, de renunciar a su cargo por un cáncer metastásico, asumirá el mando de la nación el 6 de agosto próximo. "El nuevo gobierno tiene que acelerar más su inversión y cumplir con el pago de la deuda flotante", esgrimió el economista Armando Alvarez.
Además del empleo, Quiroga, de 41 años, deber tratar de "defender" la economía boliviana de los problemas que generan las de países vecinos, agregó. "En este momento el país necesita recursos para solucionar parcialmente los problemas de sectores informales", opinó de otro lado el experto Alberto Bonadona, que pone el dedo sobre la llaga de un serio problema que ha acusado la economía local en los últimos dos años: el decaimiento del empelo informal.
La crisis económica combinada con entuertos sociales y políticos ha impactado con especial rigor en 1,3 milones de personas que viven del subempleo, según mediciones privadas. La situación de este rubro de la economía, vigoroso hasta 1999, se ha venido a menos como efecto de la política antidrogas de la administración Banzer, pues la erradicación de casi el 90% de la coca ilegal destinada a la fabricación de droga en el país devino en la merma de entre 200 y 300 millones de dólares de la economía.