El presidente de EE.UU., Barack Obama, instó ayer al Congreso a que apruebe, a la vuelta del receso de agosto, los pactos comerciales pendientes con Corea del Sur, Colombia y Panamá.
En declaraciones desde la Rosaleda de la Casa Blanca tras la aprobación del acuerdo para reducir el gasto público, Obama consideró que esta medida es un "buen primer paso" hacia la austeridad fiscal pero se requerirán más medidas para espolear la recuperación económica.
Obama dijo que insistirá en que el Congreso, al reanudar la sesión legislativa en septiembre, tome "de inmediato" más medidas para incentivar la creación de empleos, entre ellas la ratificación de los tratados de libre comercio (TLC).
"Quiero que el Congreso apruebe el conjunto de acuerdos comerciales -acuerdos que ya hemos negociado- que ayudaría a los trabajadores desplazados... y permitiría a nuestros negocios vender más productos en países en Asia y Sudamérica, productos que lleven estampadas las palabras 'hecho en EE.UU.'", enfatizó.
Obama ha apostado por los TLC para duplicar las exportaciones en un plazo de cinco años y, de paso, promover el crecimiento económico.
Pero la Casa Blanca es la que tiene que enviar formalmente los pactos comerciales al Congreso para dar inicio al trámite de la "vía rápida", que permitirá una votación definitiva de los acuerdos sin modificación alguna. El prolongado debate desde julio pasado sobre el aumento del límite de la deuda nacional mantuvo en el congelador las negociaciones para el voto definitivo de los tratados comerciales con Corea del Sur, Panamá y Colombia.