El confirmado aumento de la energía eléctrica, el progresivo incremento del costo de la gasolina, la posible revisión del pasaje del transporte público y de la tarifa del agua potable, no han pasado desapercibidos por los trabajadores, quienes han anunciado que ante esta situación, pedirán más de B/.500.00 como salario mínimo, porque de lo contrario la clase obrera no podrá vivir con dignidad.
De acuerdo a Augusto Castillo, secretario general de la central obrera Convergencia Sindical, los gremios laborales reiteran su solicitud de aumentar a B/.500.00 el salario mínimo, la cual ya se ha hecho al Gobierno y se confirmará una vez se instale la Comisión de Salario Mínimo.
Señaló que los trabajadores ya habían planteado la necesidad de solicitar un salario mínimo de B/.500.00, no obstante, con todos los aumentos que se contemplan es probable que inicien las negociaciones con una cifra superior, porque menos de esta cantidad significaría seguir con un déficit en los niveles de ingreso de la mayoría de la población.
"Si efectivamente se produce un aumento en el costo del transporte y la energía eléctrica, tal como sucedió con el precio de la carne, vamos a tener que pedir más de B/.500.00 como salario mínimo, porque esta era la cantidad que se estimaba sin que se contemplara un alza en el costo de la vida" recalcó Castillo.
Para Castillo, el salario mínimo debe estar acorde no sólo con el costo de la Canasta Básica que elabora la Contraloría, en la que únicamente está incluido el precio de algunos alimentos, sino que también debe tomar en cuenta el valor de otros gastos como el transporte, el agua, la luz, el teléfono y los artículos de primera necesidad, ya que esta es la única forma en que una familia pueda tener una vida digna.
Cito como ejemplo que dentro de la Canasta Básica alimentaria de la Contraloría no se incluye el gas de cocina, sin embargo, es obvio que sin este producto es casi imposible cocinar los alimentos.
Según el sindicalista, es preciso que se dé un aumento justo en el salario mínimo, sobre todo porque en los cálculos que habían hecho los trabajadores no se incluían el aumento de la gasolina, la luz, el agua, ni el pasaje del transporte público, que ya se perfilan como una realidad para el próximo año.
Por lo tanto, manifestó, es justo que el gobierno y los empresarios reconozcan que es necesario efectuar un ajuste sustancial en los sueldos, si no quieren que se siga ensanchando la brecha de inequidad que existe actualmente en la distribución del ingreso.
Castillo recalcó que los trabajadores albergan la esperanza de que la sociedad panameña se empine por encima de los egoísmos particulares y empresariales y refleje nuestra condición de país con pretensiones de desarrollo y no como una nación del tercer mundo.
Indicó que este objetivo no es imposible, dado que a diferencia de lo que se piensa, existe una buena parte del sector empresarial que tiene claro que Panamá no se desarrollará con salarios de hambre y sabe que para que haya productividad es necesario que las condiciones en que se desempeñan los obreros sean favorables en cuanto a su sustento personal y familiar.