Las compras innecesarias también resultan ser una adicción difícil de controlar si el afectado no acepta ser una víctima.
Ir de compras se convierte en una actividad común y corriente, cuando es posible controlar el impulso y cuando, además, esta acción no causa sentimientos de culpa, vergüenza, irritabilidad e inclusive problemas económicos graves que llevan a la persona a una adicción.
Los expertos señalan que entre un 1% y un 5% de la población ha convertido este trastorno en una patología.
Las mujeres de entre 30 y 50 años suelen ser las más propensas a padecer adicción a las compras, pero los jóvenes están cada vez más expuestos por las presiones constantes de la sociedad de consumo.
Las socioadicciones, como las definen los psicólogos, van en aumento: adicción al móvil, a Internet y a ir de compras son las más frecuentes y crecen a la par.
Lo hacen en dimensiones que, según sicólogos, comienzan a ser preocupantes. Para el doctor Fausto Morán, psicólogo clínico, la adicción a las compras se considera una enfermedad pese a que oficialmente no está etiquetada como tal.
De todas formas, añade el psicólogo, "se trata de un trastorno de comportamiento que normalmente es sólo "la punta del iceberg" de una situación que esconde elevadas dosis de depresión y baja autoestima".
El concepto de adicción a las compras es relativamente nuevo. Javier Garcés, experto en la materia y autor del libro "La adicción al consumo: manual de información y autoayuda", en reiteradas ocasiones ha manifestado que la adicción a las compras en general la padecen las mujeres que tienen síntomas depresivos.
Dentro de la población adicta a las compras, el 3% llega a niveles que pueden considerarse patológicos. En ese sentido, los datos actuales, según explica el doctor Garcés, prácticamente no han variado.
Las mujeres suelen ser "de forma altamente significativa", mucho más adictas a estímulos de consumo, según estudio del psicólogo Javier Garcés. Ello se debe en gran parte a la atracción frecuente de éstas por las tiendas y comercios, por ver las vidrieras, acompañar a otras personas a hacer sus comprar y hasta ir a grandes almacenes aunque no se tenga nada que comprar.
También ha resultado evidente que las mujeres utilizan más la compra para afrontar situaciones de tristeza, abatimiento y depresión, señala el estudio.
El doctor Martínez Otero considera muy negativa la influencia de la sociedad de consumo en este trastorno. "Nos hallamos en una sociedad con constantes incitaciones a adquirir productos superfluos y la consecuencia es que se ha disparado el consumo y con él sus variantes patológicas.
Por otra parte, el aumento del estrés, del vacío existencial, etc., hace que un número significativo de personas busquen recompensas inmediatas, lo que constituye otra de las causas generales de las adicciones y, en particular, de la adicción a las compras".