El año 2004 ha sido declarado como "año internacional del arroz" por la ONU, en una iniciativa para promover un cultivo que sirve de alimento base a media humanidad y puede desempeñar un papel crucial para erradicar el hambre en el mundo.
"El arroz es el alimento básico de más de la mitad de la población mundial", aseguró ayer Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en la presentación de la campaña que patrocina este organismo con sede en la capital italiana.
"Casi mil millones de hogares en Asia, Africa y América -dijo- dependen del arroz como principal fuente de empleo y renta". También destacó que el arroz es "símbolo de identidad cultural y de unidad entre los pueblos", al hacer referencia a los preceptos religiosos, fiestas, tradiciones, costumbres culinarias y ceremonias que giran en torno a este cereal.
Sin embargo Diouf señaló que mientras la población mundial continua creciendo, el terreno y el agua dedicados a la producción de arroz están disminuyendo.
De los 840 millones de personas que padecen todavía hambre en el mundo, más del 50% viven en zonas que dependen de la producción de arroz para su alimentación, ingresos y empleo.
Según los datos de la FAO para el año 2030, la demanda total de arroz crecerá un 38% con respecto a la producción actual. Alrededor del 80% del arroz mundial es producido por agricultores en pequeña escala y se consume localmente. Además, los terrenos arroceros albergan una gran variedad de plantas y animales, que contribuyen a mejorar la alimentación y los ingresos de las poblaciones rurales.
Se trata de la primera vez que Naciones Unidas decide dedicar un año a un solo cultivo, tras una propuesta de 44 países miembros de la ONU que el año pasado lanzaron la alerta sobre el descenso en su producción desde principios de la década de los 90.
Según explicó ayer Diouf, el Año Internacional del Arroz representará una oportunidad de primer orden para poner en pie iniciativas mundiales encaminadas a promover un desarrollo agrícola sostenible.