“Para comprar mis artículos de primera necesidad tengo que fabricar y vender artesanías”, contaba con los ojos llorosos y una sonrisa de satisfacción, un extranjero privado de libertad en el Centro de Rehabilitación El Renacer.
Y es que la realidad de muchos de estos reclusos que pierden el apoyo económico de sus familiares, ya sea porque son rechazados por el error cometido o porque sus familiares se encuentran muy lejos, y en la mayoría de los casos, porque eran el sustento de su hogar.
Al no contar con dinero para comprar los materiales utilizados en la fabricación de las artesanías, los privados de libertad trabajan con los recursos disponibles en el entorno como pepas de marañón, hierba, semillas de diferentes árboles, bambú, cáscara de naranja y hojas secas, también utilizan la tela de la ropa que se ha deteriorado por completo y todo aquello que sea reciclable.
Por ejemplo, fabricaron una lámpara con hilo de pescar que encontraron en el patio del Centro de Rehabilitación.
El precio de estas artesanías varía dependiendo del tamaño, diseño y de los materiales utilizados para su fabricación.
Es decir, que los precios pueden variar, de 5 dólares hasta los 35 aproximadamente.
Impulso.“El estar encerrado lejos de la familia, sin la satisfacción que produce la libertad, me ha enseñado a valorar aún más la vida y cuando salga me dedicaré a la venta de artesanías, que es lo que aprendí a hacer aquí” dijo Erick Rodríguez, un recluso que en una semana termina su condena, luego de seis años.
Como parte de la reinserción a la sociedad, los privados de libertad tiene la oportunidad, una vez salgan de prisión, de recibir un financiamiento para iniciar un negocio, esto por parte de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa.
La semana pasada, el Ministerio de Comercio e Industria (MICI) y el Ministerio de Gobierno y Justicia iniciaron la primera fase del convenio institucional de Cooperación y Asistencia Técnica suscrito para promover la actividad artesanal y la integración de la población de los centros penitenciarios en el sistema socioeconómico.
Roberto Henríquez, titular del MICI, explicó que el convenio establece las bases de la colaboración dirigida a ofrecer una atención integral satisfactoria a la población privada de libertad sobre la base de un acuerdo de trabajo, con el apoyo capacitación y asistencia técnica, para reincorporarse a la sociedad.
Estos productos serán comercializados a nivel nacional en las diferentes ferias.
La primera fase inició con el registro e inscripción para otorgar la tarjeta de identificación artesanal a 40 privados de libertad del Centro de Rehabilitación El Renacer.
Esta iniciativa llegará a otros centros penitenciarios como La Joyita, La Joya, El Centro Penitenciario de Guararé, Centro Penitenciario Femenino Panamá y el Centro Penitenciario de Las Tablas.
En tanto, la Dirección General del Sistema Penitenciario, como parte del acuerdo, desarrolla talleres de diagnóstico participativo con asistencia técnica y capacitación enfocada al desarrollo intelectual del privado de libertad.