Al salir de la universidad, muchos jóvenes se dan cuenta de que el mercado laboral es sumamente competitivo y es imprescindible destacarse de entre la media.
A la hora de conseguir un empleo, es necesario que tenga una excelente entrevista laboral, pero también es importante causar una excelente impresión al reclutador de personal.

Lo primero es la puntualidad. Empezar una entrevista llegando tarde es lo peor que puede hacer. Estar a tiempo denota profesionalismo y seriedad. Si no cuenta con estas características, ninguna empresa se interesará en usted. Recuerde que llegar muy temprano también es símbolo de impaciencia y ansiedad. Si se ha apresurado, tome un café en un lugar cercano y espere que llegue la hora.
Prepare su discurso. La preparación es la clave para tener éxito en cualquier entrevista. Sin embargo, la mayoría de los recién graduados no se preparan lo suficiente, por lo que no logran triunfar. Para ello, deben conocer acerca de la compañía: su rama económica, si tiene otras sucursales, si es líder en el mercado. De este modo dejará la impresión de que está interesado.

Hable sobre sus logros. No tema de hablar sobre lo que ha conseguido. Relate historias interesantes acerca de las experiencias que ha vivido como estudiante, tales como concursos, becas, pasantías, reconocimientos. Así dejará en evidencia su espíritu emprendedor y saldrá a la luz la motivación que le caracteriza. Recuerde que en una entrevista de trabajo debe darse a conocer un poco más.
Formule preguntas. Es importante que demuestre interés sobre la empresa en la que está aplicando. Haga todas las preguntas que crea conveniente, siempre y cuando no se entrometa en asuntos que no le correspondan.
No se anticipe a conocer su salario. Todos trabajan por un salario, sin embargo, no es profesional preguntar al entrevistador cuál es la remuneración que le corresponde. Sea paciente y aguarde que el tema sea planteado por la compañía. De lo contrario puede parecer un interesado.