El Congreso aprobó incluir en el presupuesto nacional de 2014 unos 1,500 millones de dólares adicionales para poder cumplir con compromisos adquiridos con el sector agrario, tras un paro de pequeños cultivadores que acosó al gobierno del presidente de Juan Manuel Santos por más de tres semanas.
Para financiar esos fondos adicionales, el Gobierno contempla postergar el desmonte gradual de un impuesto llamado 4 por 1,000, creado a fines de los años 90 y por el cual se carga esa tasa de cuatro pesos (menos de dos centavos de dólar) por cada mil (unos 51 centavos de dólar) a operaciones financieras como retiros de dinero, transferencias y giros.
La reducción gradual de ese impuesto iba a comenzar el 1 de enero de 2014 llevando la tasa a 2 por 1,000 hasta 2015 y para luego bajar a uno por 1,000 hasta su desaparición.