En mayo, Panamá recibirá la mención de grado insignificante de la enfermedad de las “vacas locas” por la Organización Mundial de Salud Animal (OIE).
Este logro colocaría al país, junto a Chile, como los dos únicos países de Latinoamérica en esta categoría que ya ocupan Argentina, Paraguay y Uruguay.
Emilio Kieswetter, ministro de Desarrollo Agropecuario, manifestó que este reconocimiento es de mucha importancia para el sector ganadero del país por el tema de salud animal.
Agregó que esto se suma a la lograda certificación de los mataderos existentes en el país, luego de la visita de la OIE para una inspección.
Esta enfermedad es considerada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y la OIE como una limitante para el comercio pecuario y la seguridad alimentaria.
Euclides Díaz, miembro de la Asociación Nacional de Ganaderos (ANAGAN), explicó que este estatus sería provechoso, ya que el sector espera que esto sea un canal para lograr exportar carne a Europa.
Actualmente, Panamá no envía nada a Europa, según Díaz, porque este continente tiene muchas barreras no arancelarias.
Es más, aseguró que fue allá donde se inició el problema de las “vacas locas”, y resulta que fueron los países, que alimentan su ganado con pasto, quienes al final quedaron con grado determinante de la enfermedad por la OIE.
“Nosotros, es decir el sector ganadero de Panamá, maneja las carnes más saludables. Esto porque alimentamos al hato con pasto, que contiene todos los nutrientes que el animal necesita”, concluyó.
Según un documento elaborado por la FAO, fue en 1986 cuando se detectó por primera vez esta enfermedad en Inglaterra.
Esta situación provocó que los países europeos tuvieran una reducción en el consumo de carne del 40%.
Relacionado al tema, el MIDA impulsa una ley de trazabilidad pecuaria en la Asamblea Nacional con la que, según las autoridades, el sector podrá ser aún más competitivo.
La trazabilidad es la capacidad de seguir una unidad de producto a lo largo de la cadena de suministros.