Kathleen Casey-Kirschling, maestra jubilada del estado de Maryland, nacida a las 12:01 de la mañana del 1 de enero de 1946, solicitó recientemente el pago de prestaciones adelantadas. Tendrá derecho a recibir los pagos mensuales desde enero cuando cumpla los 62 años.
"Es la primera gota de lluvia de la inundación'', dijo Bob Bixby, el director de la Concord Coalition, agrupación de Washington que promueve los presupuestos federales equilibrados. "Es el comienzo de una era. Es simbólico, pero nos recuerda que no estamos haciendo nada para prepararnos para esto''.
Las reclamaciones de programas de retiro por los 80 millones de estadounidenses que se calcula nacieron entre 1946 y 1964, combinadas con el pronunciado aumento del costo de los servicios médicos, acabarán por abrumar el presupuesto federal a menos que los legisladores cambien la política gubernamental, dijo Bixby.
La Oficina Legislativa de Presupuestos, una entidad independiente del Congreso, dijo en un informe en agosto que el gasto en la seguridad social probablemente aumente 50% durante los próximos 40 años a 6,4% del producto interno bruto del país. Durante ese tiempo, dijo la entidad, el costo de los seguros médicos federales Medicare --para personas de 65 años en adelante-- y Medicaid --para los indigentes-- aumentarán a cerca de 20 por ciento de la economía del país. Esto significa que si la renta fiscal sigue a los niveles históricos, estos dos programas acabarán por consumir todos los recursos del Gobierno. Los "baby boomers'', como les llaman a los nacidos entre 1946 y 1964, tendrán derecho al Medicare desde el 2011. El sistema de la seguridad social empezará a recaudar menos en concepto de impuestos sobre nóminas salariales de lo que les paga a los jubilados en el 2017, según los cálculos de los fiduciarios del programa.
La propuesta del presidente George W. Bush de alterar el sistema de la seguridad social, desviando una porción de los impuestos sobre nóminas a cuentas de particulares, fue rechazada en el 2005.