La empresa Occidental (Oxy), interesada en construir una refinería en Panamá podría sufrir un duro golpe si el gobierno ecuatoriano rescinde su contrato para la extracción de petróleo en ese país.
De acuerdo con EFE, Occidental ha sido acusada de incumplir el contrato con este país, al haber transferido en 2001 el 40% de sus acciones en Ecuador a la operadora canadiense Encana. Según la Procuraduría ecuatoriana, la estadounidense transfirió derechos y firmó convenios privados sin autorización del Ministerio de Energía, y contravino así la Ley de Hidrocarburos y el convenio contractual. Igualmente está acusada de no entregar unos papeles a tiempo.
La semana pasada el gobierno nacional a través del ministerio de Comercio e Industrias (MICI), firmó un memorando de entendimiento con OXY para la realización de estudios que demuestren la factibilidad económica y financiera del proyecto.
De acuerdo con la empresa, Puerto Armuelles es la zona ideal para instalar una refinería con capacidad de exportación. El complejo tendría una capacidad de refinamiento de 400, 000 barriles diarios y costaría entre 3 y 4 billones de dólares.
Fuentes oficiales indicaron que la petrolera había seleccionado a Puerto Armuelles por estar ubicada en la zona del Pacífico, lo que facilitaría traer el crudo desde sus operaciones en Ecuador.
Panamá América intentó conocer la opinión de las autoridades panameñas al respecto, pero no se obtuvo ningún comentario.
Ecuador notificó en noviembre pasado a Oxy que tenía 60 días para responder a la demanda para poner fin a su contrato de exploración y explotación en la Amazonía.
Si el Gobierno declara caducado el contrato, Petroecuador se hará cargo de sus actividades y de la infraestructura instalada por Oxy.
Diplomáticos americanos en Ecuador han señalado que la anulación del contrato supondría una situación extrema y que el caso puede tener una solución negociada o de lo contrario si se cancela el contrato, la pérdida para Oxy y el país sería alta.
Como todo sucedió muy rápidamente, doña Jacinta no tuvo tiempo de replicar. Por lo demás estaba segura que no habría necesidad de protestar, pues le asignarían un lugar de acuerdo con sus méritos.
Y, así era en efecto. Se intranquilizó un tanto al pasar por los pasillos. Había atisbado un poco por entre las puertas entreabiertas y había contemplado algunas escenas poco halagadoras. También había sentido ciertos olores nauseabundos que le habían hecho palidecer. El 4300, se encontraba repleto de gente. Parecía un sitio agradable. Sin duda era por eso tan popular.
Allí la muchedumbre que lo llenaba en su totalidad estaba de pie, o sentada en sillas o en el suelo. Todos estaban tan atentos, que no lograban distraerlos los ayudantes del Director del 4300 que circulaban por todos lados, acercándose a algunos de los presentes para suministrarles, sin duda alguna, ricos manjares.
A doña Jacinta la impresionó profundamente el completo silencio que reinaba. Era un silencio tan silencioso, que al cabo de unos instantes no pudo contener más su curiosidad y, agarrando por la cola a unos ayudantes, lo detuvo con su proverbial gesto autoritario.
Si quiere saber cómo doña Jacinta se convirtió en el dilema del Gran Diablo y cómo perdió el habla lea mañana el desenlace de este divertido cuento, en Estilo de Vida.