Después de varios meses de espera, cerca de 3,000 trabajadores del privatizado Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE) procedieron a cobrar ayer su respectiva liquidación, la cual asciende a unos 35 millones de balboas.
De acuerdo al secretario general del Sindicato de Trabajadores del IRHE (SITIRHE), José Arosemena, la liquidación de ayer únicamente abarca a los obreros de las empresas de distribución Metro Oeste, Chiriquí y Noreste, quedando pendientes de pago todavía alrededor de 1,000 empleados de las cuatro generadoras y de la empresa de transmisión, quienes recibirán su dinero probablemente en el mes de marzo .
El sindicalista precisó que por el momento se sienten satisfechos, ya que tanto la compañía Fenosa como Constellation Power que adquirieron las distribuidoras tenían plazo hasta al 15 de enero para saldar su compromiso, no obstante desde ayer procedieron a cancelar las liquidaciones.
Arosemena explicó que el pago de las prestaciones se había programado para antes de navidad, pero éste dependía de la aprobación de la Contraloría de la República y del Ministerio de Hacienda, lo que demoró en alguna forma el procedimiento.
Destacó que lo que más afectó las operaciones fue que a algunos trabajadores no les aparecía su nombramiento, dado que los documentos se perdieron durante la invasión norteamericana de 1989.
Sin embargo, indicó que todos los contratiempos se lograron superar, a pesar de que existen algunos errores en los cálculos, los cuales se revisarán posteriormente y con más calma.
Según la convención colectiva firmada el año pasado entre el SITIRHE y la administración de la entidad, para realizar los cálculos de la indemnización, a los obreros se les tomó en cuenta las horas de labores ordinarias y sobretiempos de los últimos seis meses.
Además, a esto se le debía sumar la prima de antigüedad dispuesta en el modificado Código de Trabajo, que establece una semana de salario por cada año de labores acumulado.
A pesar de la cantidad de dinero involucrado, el pago de las liquidaciones de los empleados de las distribuidoras estuvo lejos de compararse a la feria comercial que hubo cuando los trabajadores del INTEL recibieron su capital, evento al que incluso asistió el ministro de Hacienda, Miguel Heras y otras altas autoridades gubernamentales.
Esto se debe a que a diferencia de lo que sucedió en el INTEL, donde casi el 80% de las prestaciones se cancelaron en la sede principal de la institución, ubicada en la vía España, en el caso del IRHE, cada trabajador cobró en su lugar de labores y en un horario determinado.
La decisión limitó que en los alrededores se acumularán un gran número de representantes de financieras, distribuidoras de autos, bancos y cooperativas, tal como sucedió en el caso del INTEL.
No obstante en las sedes del Edificio Hatillo y de Albrook estuvieron presentes funcionarios del Banco General, Citibank y Pribanco, quienes animaban a los trabajadores, por medio de ofertas de tarjetas de crédito e intereses más altos, a depositar su nuevo capital en alguno de sus múltiples tipos de cuentas, así mismo acudieron algunas agencias de autos que ofrecieron los últimos modelos disponibles para 1999.
Para muchos de los trabajadores esta liquidación representa una verdadera fortuna, ya que algunas cifras alcanzan hasta los 50 mil balboas y muchos nunca pensaron que en su vida podrían ver semejante cantidad de dinero reunida y menos que fuera de su propiedad.
Los empleados, que mostraban una combinación de alegría , incertidumbre ante los nuevos operadores y temor a los maleantes tenían distintos pensamientos sobre qué hacer con sus pequeñas fortunas.
Comprar un taxi, remodelar o comprar una casa y hasta iniciar un pequeño negocio, son algunos de los planes de los trabajadores.
No obstante, lo que llamó la atención fue que los más veteranos, que son precisamente los que más dinero recibieron, manifestaron que de darse la oportunidad optarán por acogerse a un plan de retiro voluntario, ya que afirman "que están muy viejos para estar tratando con electricidad y quieren disfrutar su dinero con calma y en compañía de sus familias.
A pesar de esto, la mayoría destacó que tomarán la decisión de ser liquidados y recontratados de manera inmediata por las nuevas empresas .
Después de la privatización, el SITIRHE ha sido enfático en la necesidad de garantizar la unidad sindical, ya que se ha producido una dispersión importante de trabajadores, quedando algunas empresas de generación con 120 empleados, mientras que otras de generación mantienen alrededor de 1,500.