Panamá no está sola en la lucha por defender la producción nacional con la elevación de aranceles a las exportaciones. Numerosos países emergentes y aun países desarrollados afrontan el mismo problema en su objetivo de impedir que la producción local desaparezca, arrasada por las importaciones de los países desarrollados que tienen una economía de escala con costos de producción mucho más bajo que los costos de los países emergentes, factor que les concede ventajas decisivas en la competencia con los productos locales.
El reciente informe del Fondo Monetario Internacional, titulado "Perspectivas de la economía mundial. Mayo 1999" reconoce que "en América Latina también se incrementaron en forma inquietante las presiones proteccionistas, aunque las medidas adoptadas hasta ahora no revierten significativamente la tendencia a la liberalización comercial firme (y exitosa) del último decenio".
Afirma el FMI que las medidas se han tomado como reacción ante las repercusiones de la contracción de los precios de los productos primarios y de la crisis de Brasil sobre los flujos comerciales de la región.
Varios países exportadores de petróleo elevaron los aranceles de importación para tratar de corregir los desequilibrios internos y externos. Venezuela aplicó un recargo temporal de 15% a los derechos de importación de unos 800 productos en abril de 1998. En enero de 1999, México elevó unos aranceles externos en 3% y 10% para bienes de consumo intermedios y no esenciales, respectivamente. Ecuador introdujo un recargo temporal de 2% - 5% a las importaciones desde abril hasta fines de marzo de 1999, pero que sustituyó en febrero por un recargo del 2% - 10%.
El informe del FMI destaca, asimismo, que "en los últimos meses se han exacerbado las tensiones comerciales en los países del Mercosur debido a que Argentina tiene planes de introducir un mecanismo de permisos para una quinta parte de sus importaciones como respuesta al aumento de importaciones procedentes de Brasil".
Anota el informe, también, que "en varios países latinoamericanos se simplificaron el año pasado los trámites administrativos para las operaciones de comercio exterior y se revisaron las salvaguardias y las leyes antidumping, lo que amplía el alcance de esos instrumentos de protección".
La República de Panamá no es incluida entre los países que consideran el aumento de aranceles por la circunstancia de que el informe del FMI tiene como fecha de publicación el mes de mayo de este año.
Por otro lado, el informe admite que las presiones proteccionistas no provienen solamente de América Latina sino que en Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, la Federación Rusa y las nuevas repúblicas que pertenecieron a la Unión Soviética. Las presiones más fuertes parten de la industria siderúrgica en forma de peticiones de aplicación de medidas antidumping alentadas por Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea, en forma cíclica, contra las importaciones de acero de Brasil y México. Recientemente se replantearon las presiones que abogan por la introducción de salvaguardias más generales para el acero, muchas veces disfrazadas de medidas antidumping, como en el caso del acero mexicano.
En Europa Orienta, Rusia delineó un plan anticrisis en 1998 que representó la adopción de medidas de aliento y protección a la industria y comercio internos, aprobando créditos dirigidos, subsidios, que el FMI interpreta como un retroceso en el proceso de liberalización del comercio. Por ejemplo se aprobó un recargo del 3% a las importaciones, que después desapareció, y un aumento de hasta el 10% a las importaciones de determinados productos fabricados en el exterior.
Pronto la situación se invirtió cuando las nuevas repúblicas impusieron restricciones a las importaciones rusas para defender su incipiente producción local. Así se introdujeron medidas proteccionistas en Kazajstán, Lituania, Rumania y Uzbekistán. Kazajstán negoció bilateralmente restricciones al comercio contra bienes de consumo rusos. Lituania introdujo garantías a los precios de los productos agrícolas y elevó los aranceles tras los incrementos generales de las exportaciones de esos productos. Rumania empezó a aplicar un recargo a las importaciones del 6% en octubre del año pasado por razones fiscales, pero al parecer ya negoció con la OMC un cronograma para eliminarlo. Y Uzbekistán elevó la compresión administrativa de todas las importaciones.
Asia no fue ajena al proceso proteccionista al empezar a padecerse la asimetría de las relaciones comerciales entre los países desarrollados y los países emergentes. China elevó la devolución al impuesto al valor agregado, IVA, en las exportaciones, pero no subsidió a las exportaciones. Filipinas elevó recientemente los aranceles de varios artículos durante un año, lo que el FMI interpreta como un paso atrás en su compromiso de mantener paulatinamente una tasa arancelaria uniforme del 5% para enero de 2004. Malasia y Tailandia impusieron incrementos selectivos a los derechos de importación durante 1998, aduciendo problemas fiscales que en buena cuenta resultaban políticas de corte proteccionista.