EL AÑO próximo, Inglaterra y Escocia celebrarán el 300 aniversario del tratado de 1707 por el que fusionó a ambas naciones.
¿Qué mejor manera de festejarlo que presentando una demanda de divorcio?
Las últimas encuestas sugieren que hay creciente apoyo a una separación a ambos lados de la frontera.
Ingleses y escoceses parecen estar mutuamente hartos. Y una división sería el mejor resultado para ambos países.
Escocia podría aprovechar la oportunidad para emular el milagroso éxito de Irlanda.
Inglaterra podría reducir de una vez sus impuestos. Y hasta podría conseguir el Gobierno conservador por el cual votó, en lugar del laborista que querían los escoceses.
"Aunque la independencia de Escocia en el futuro previsible es todavía improbable, las posibilidades de que ocurra han crecido desde menos de 1% a tal vez 10 a 15%", dijo en un informe reciente Douglas McWilliams, máximo responsable del Centre for Economic and Business Research en Londres.
En un sondeo de ICM Ltd. publicado en el Sunday Telegraph el mes pasado, 52% de los escoceses dijeron que apoyaban la independencia completa de su país.
En septiembre, otra del YouGov Ltd. mostró a 44% de los escoceses a favor de la independencia, frente a 42% en contra.
Por otra parte, el periódico The Scotsman informó en noviembre que 51% de los escoceses favorecían la independencia completa y 39% estaban en contra.
El sondeo de ICM mostró que 59% de los votantes ingleses apoyaban asimismo la disolución del vínculo.
"Nos estamos convirtiendo en la Quebec de Gran Bretaña", dijo en una entrevista telefónica Stuart Thomson, gestor de un fondo de bonos en Resolution Investment Management en Glasgow, Escocia.
"Va a ser constantemente el caso de preguntarse ¿Lo harán o no lo harán?"
La crisis puede estallar el año próximo. Las elecciones para la descentralizada Asamblea Escocesa fueron fijadas para mayo de 2007, y el Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), que favorece la independencia, podría muy bien emerger como la agrupación más fuerte.
Si eso ocurre, el impulso hacia la división puede volverse imparable.
Ninguna de las dos partes tendría nada que temer.
De hecho, ambas estarían mejor sin la otra. Es un mito que los países deban ser grandes para prosperar.
El año pasado, la parisina Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos contó a solo cinco países como de "alto ingreso": EE.UU., Luxemburgo, Noruega, Suiza e Irlanda.
EE.UU. es grande, pero el resto son países bastante pequeños. Sin embargo, eso no les impidió enriquecerse.
Países podrían divorciarse
Las posibilidades de que una desunión ocurra han crecido desde menos de 1% a tal vez 10 a 15%, dice un informe.