Los representantes de los cuatro países de la UE que no participan en el lanzamiento del euro -Reino Unido, Dinamarca, Suecia y Grecia- saludaron ayer jueves en Bruselas, así como sus colegas, la llegada de la moneda única europea, e incluso algunos se atrevieron a prometer su próxima integración en el proceso.
Esos cuatro países fueron invitados, así como los once participantes en el euro, a la reunión especial de los ministros europeos de Economía.
El Reino Unido fue el único que no estuvo representado por un miembro del gobierno, sino por su representante permanente ante la Unión Europea, Stephen Wall.
Wall declaró que su país está "orgulloso de participar en los preparativos de esta jornada", en particular durante la presidencia británica del primer semestre de 1998.
El ministro deseó "un éxito total", ya que la unión monetaria será, a su juicio, "garante del crecimiento y el empleo".
La decisión de unirse al euro, sin embargo, "deberá ser adoptada por el pueblo y el parlamento británicos".
La ministra danesa de Economía, Marianne Jelved, fue más formal, y se declaró "convencida" de que su país se unirá a la moneda única que, a su juicio, es el fruto de "una voluntad política que honra a Europa".
Su colega griego, Yiannos Papantoniou, se declaró igualmente persuadido de que Grecia se unirá al euro en el 2001, y que su país ya cumplirá con las condiciones de convergencia necesarias a finales de 1999.
Suecia envió simplemente a su secretaria de Estado para las Finanzas, Kari Lotsberg.
Aunque no mencionó una eventual incorporación de su país, la responsable sueca señaló que ayer jueves es "una fecha histórica", y que Suecia "colaborará" para que la empresa "sea un éxito".