Los gobiernos de Nicaragua y Panamá se disponen a resolver el conflicto comercial que les obligó en las últimas semanas a suspender parte de sus importaciones agropecuarias, informó ayer, el diario nicaragüense "La Prensa".
A finales del mes pasado, Nicaragua suspendió las importaciones de productos lácteos de las empresas panameñas Nestlé, Bonlac, una empresa avícola y otra de alimentos de camarón, porque Panamá aplicaba igual medida a cuatro industrias cárnicas nicaragüenses.
El ministro nicaragüense de Fomento, Industria y Comercio, Norman Caldera, aseguró entonces que no existía "un conflicto comercial", sino que se trataba de retrasos tanto de Panamá como de Nicaragua, en certificar industrias procesadoras en ambos países.
Técnicos del Ministerio de Agricultura de Panamá inspeccionarán a partir del lunes próximo la condición sanitaria de las industria de carne nicaragüenses, dijo al diario el jefe de certificación del Ministerio Agropecuario y Forestal, Diego Velásquez.
Velásquez confirmó que especialistas nicaragüenses también viajarán a Panamá el mismo día, a inspeccionar las plantas de ese país a las que se les impide actualmente exportar a Nicaragua, que de llenar los requisitos fitosanitarios, pueden reanudarlos.
"Es muy importante la voluntad de cooperar de ambas partes, los inspectores emitirán su informe, que analizarán en conjunto técnicos de ambos países y los directores de salud animal, para tomar una decisión final, en lo que puede ser un proceso rápido", añadió.
Según cifras del Banco Central de Nicaragua, entre 1997 y 1999 la balanza comercial deja un marcado superávit a Panamá, que exportó de 102,2 a 127.1 millones de dólares, mientras las de Nicaragua pasaron de 2,4 a 4,3 millones de dólares en ese período.