Estas fueron las palabras del gerente de Barú-Panamá, Francisco De Icaza, quien reveló que ejecutan agresivamente un plan de reingienería que incluye alianzas con marcas internacionales, producción de nuevas cervezas y un plan de exportación.
Esta noticia se da en medio de opiniones de industriales, comerciantes y empresarios, que apoyados en estados financieros, aseguraban que la única tabla de salvación de la compañía, sería la compra de las acciones por parte del grupo Bavaria, que adquirió hace un par de meses el control accionario de Cervecería Nacional.
Pero lejos de esta hipótesis, De Icaza reafirma que teniendo un panorama de agresiva competencia, han acelerado su reestructuración.
El ejecutivo manifestó que analizando las fortalezas y debilidades de la empresa, han desarrollado varias estrategias, que por política de mercado, no pueden revelar con detalle.
Reconoce que las marcas que venden gozan de buena calidad, como para tener mejor consumo, por lo que han iniciado reuniones con el personal de la empresa para ser más eficientes. En este sentido, mencionó que se han hecho alianzas con Warsteiner y Guiness, que incluye la comercialización de estas cervezas desde Panamá.
De Icaza adelantó que en estos momentos negocian la producción en el país de la cerveza Tecate, que actualmente es vendida en Panamá por Cervecería Barú, pero es producida en México.
El ejecutivo recalcó que, a diferencia de otras empresas, sus alianzas estratégicas no se limitan a una simple importación ( proceso de compra y venta), sino que buscan tener una representación para procesar el producto en plantas locales.
Como ya es sabido, la mayoría de las acciones de Cervecería Barú pertenecen a Coca Cola Panamá. Ante esto, De Icaza mencionó que sus nuevos planes incluyen la compenetración de los centros de distribución y comercialización de ambos productos en el interior del país.
Aunque los procesos operativos de ambas empresas seguirán trabajando por separado, se darán apoyo logístico, dijo.
Barú controla el 28% del mercado cervecero en Panamá. Para De Icaza esto es un buen indicador, partiendo del hecho de que la compañía opera desde hace 40 años, y en aquel momento empezó de cero.
"Ahora se le tiene que hacer frente a Bavaria y a la competencia internacional, por ende, los ejercicios que hacemos nos ayudarán a ser más competitivos", subrayó.
Agregó que en estos momentos la necesidad los obliga a adecuarse a un proceso de reestructuración operativo.
Actualmente Barú solo exporta cerca del 10% de lo que produce, pero aunque en este campo aún están limitados, ya se exploran nuevos mercados.
En Estados Unidos se exporta en pequeñas proporciones al área de Florida. Por otro lado, se estudia el mercado ecuatoriano y se analiza la posibilidad de exportar cervezas y maltas al Caribe.
Para exportar Cervecería Barú no tendría que agrandar su planta, porque trabaja en estos momentos con el 40% de su capacidad instalada. Aunque en repetidas ocasiones se ha cuestionado la débil rentabilidad de esta empresa, De Icaza asegura que sus estados financieros son sanos, aunque reconoce que podrían ser mejores.
Sin embargo, en el proceso de reestructuración no harán una inyección económica, ni nada que se le parezca.
Cervecería Barú el año pasado registró utilidades netas por 342 mil 621 dólares.
En el 2001 sus costos de producción por cada dólar vendido representaban 55 centésimos; los gastos de operaciones sobre los dólares vendidos eran de 46 centésimos.
Si se comparan los gastos totales, en el 2001 eran de 1 dólar con 3 centavos sobre las ventas.
De acuerdo con los estados financieros de esta empresa, por cada dólar vendido la compañía ganó un centésimo.