Panamá figura entre los países que han aumentado la inversión en las zonas rurales, según la Organización de Naciones Unidas.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los países que aumentaron su gasto público rural entre 1985 y 2001 fueron Uruguay, Chile, Panamá, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Paraguay, Argentina, la República Dominicana, Perú, Ecuador y Bolivia, pero hubo retrocesos en México, Costa Rica, Brasil, Jamaica, Venezuela y Colombia.
Los análisis del Banco Mundial indican que la contribución de la agricultura al Producto Interior Bruto (PIB) de Latinoamérica y el Caribe es el doble de lo que sugieren las cifras oficiales, que lo sitúan en el 12 por ciento, y que, por tanto, su importancia real está infravalorada.
El acceso y uso de la tierra constituye un problema serio en toda la región, según el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), una agencia especializada de la ONU que se dedica a erradicar la pobreza mediante el desarrollo rural.
Esta agencia subraya que la mayoría de los productores agrícolas de la región labora en pequeños terrenos, normalmente situados en áreas marginales de baja productividad, lo que contribuye al deterioro de los recursos naturales.
El resultado es que las actividades no agrícolas y las remesas de trabajadores que han emigrado a otras áreas del país o al extranjero se han convertido en importante fuente de ingresos para estos pobres del campo.
Las Naciones Unidas calculan que unos 850 millones de personas viven en áreas rurales y depende del acceso a la tierra.