LA INDUSTRIA del turismo en Panamá está creciendo aceleradamente y son cada vez más las construcciones y las inversiones que existen en torno a este sector.
Frente a la reciente aprobación de los nueve millones de dólares para continuar con la campaña: "Panamá la ruta por descubrir", y en medio del lamentable episodio con transportistas en la provincia de Colón, en donde se impidió que 1,300 turistas bajaran de un crucero, es necesario reflexionar sobre la imagen que vendemos como país turístico.
Es de conocimiento generalizado que el turismo se ha convertido en una de las actividades económicas más importantes, pero hay que tener claro que esta industria no sólo impacta al propio sector económico, sino que además influye fuertemente en los resultados de otras actividades.
Un país sin reglas del juego y sin consenso entre las partes involucradas, no puede ofrecer lo que busca un turista para satisfacer sus necesidades.
Esta apreciación nos conduce a pensar hasta qué punto es correcta la tesis de invertir grandes sumas en promocionar turísticamente un destino, cuando internamente no se toma como prioridad la seguridad para ofrecer un servicio de primera.
El factor seguridad es el más importante para los turistas al considerar dónde viajar, cuándo y bajo qué circunstancias.
Es decir, que no importa, cuantos millones se inviertan en vender la imagen bonita del país, si al momento del arribo los visitantes se encuentran con pugnas internas que frustran sus planes.
Es un hecho que el éxito de la industria del turismo en un determinado país o región, está directamente vinculado a la capacidad del mismo de ofrecer al turista una visita segura y agradable.
Carece de sentido realizar millonarias campañas de mercadeo en los países emisores, si los potenciales turistas se sienten temerosos de visitarnos.
Promover masivamente un país, pero descuidar su seguridad interna, no haciendo mayor caso al respecto, podría entrar en el campo de la irresponsabilidad.
El tema del transporte es apenas uno de los tantos puntos que se deben solucionar antes de seguir promoviendo el país como la mejor ruta de destino en el mundo.