Nuevamente este año el Foro Económico Mundial (FEM) ha medido la competitividad de cientos de países, con la finalidad de evaluar los principales factores que obstaculizan el desarrollo económico sostenible.
El Índice de Competitividad Global (ICG) del FEM estuvo basado en una muestra de 133 naciones, donde Suiza figuró como la economía más competitiva y Burundi la menos.
En el caso latinoamericano, el país más competitivo sigue siendo Chile, situado en el puesto 30 del mundo, seguido por Costa Rica, Brasil y Panamá en las posiciones 55, 56 y 59, respectivamente.
Visto en detalle, Panamá mejoró en 8 de los 12 pilares del FEM, de lo cual destaca un significativo avance de 9 posiciones en Estabilidad Macroeconómica, mientras que en Innovación y Sofisticación de Negocios avanzó 7 y 6 escalones respectivamente.
Por otro lado, en Tamaño de Mercado y Sofisticación del Mercado Financiero, el país subió 4 posiciones respectivamente, en tanto que adelantó 3 peldaños en Eficiencia del Mercado de Bienes y Disponibilidad Tecnológica.
En el pilar Instituciones ganó una posición, y mantuvo la misma clasificación en Salud y Educación Primaria. Los otros 3 pilares marcaron descensos, con una caída de 12 posiciones en Eficiencia del Mercado Laboral, 10 en Infraestructura y 3 en Educación Superior. Aunque fue mayor el número de pilares en los que hubo avances, Panamá pasó de la posición 58 a la 59 del ranking mundial, mostrando que la caída en los 3 pilares tuvo mayor peso que los avances en los otros 9.
En definitiva, la crisis mundial fue determinante en los resultados del ICG, y parte de la favorable posición que ocupó Panamá en el ranking fue gracias a su capacidad para mitigar los efectos de la coyuntura.
No obstante, mientras que el país mantuvo su puntuación en casi todos los pilares, otros países se esforzaron relativamente más en mejorar. Llama la atención por ejemplo, que en Infraestructura donde Panamá mantuvo una puntuación de 3.9 (en una escala de 1 a 7) en comparación con el 2008 - 2009, en el ranking mundial descendió 10 posiciones, lo que significa que otros países enfocaron mejor su gasto en infraestructura como carreteras, transporte (terrestre, aéreo y marítimo), energía y telefonía. El otro caso es el de Eficiencia del Mercado Laboral, donde Panamá registró una disminución marginal de 2% en su puntuación, sin embargo, disminuyó 12 posiciones en el ranking mundial.
En cuanto a ascensos, en Estabilidad Macroeconómica se escalaron 9 posiciones aún cuando se marcó un descenso de 3 décimas en la puntuación, lo que puede atribuirse a los efectos de la crisis sobre la mayoría de las economías del globo, situación que Panamá logró mitigar más favorablemente gracias a su característica ausencia de política monetaria aunado a una política de saneamiento de las finanzas públicas.
La corrupción, sin embargo, aparece como el factor más crucial para mejorar la seguridad jurídica, por su comprobada incidencia sobre la recaudación fiscal, la productividad y el crecimiento económico.
Otro temas pendientes incluyen aumentar la eficiencia burocrática y mejorar las Regulaciones Laborales, aumentar la eficiencia de la Educación Superior y de las Capacitaciones Técnicas. Son por así decir, áreas donde pequeñas mejoras tendrían sensibles cambios en pro de la competitividad.
Desde 2006 el Centro Nacional de Competitividad (CNC) realiza anualmente el Foro Nacional de Competitividad, con representantes de los sectores público, privado, académico y laboral, para identificar una Agenda que permita dirigir las acciones que deben ejecutarse para que Panamá eleve este indicador.