Entre perspectivas positivas de un crecimiento económico y en medio de la euforia por la atracción de inversiones al país, Panamá se muestra al mundo con una población que mayoritariamente es joven y que espera tener participación en el progreso, con más y mejores empleos.
Así por un lado, en los próximos años el país crecería a un ritmo promedio de 5% en su Producto Interno Bruto (PIB), que rebasaría en proyecciones los 24,000 millones de dólares y por el otro, unos 600 mil jóvenes -entre 15 a 24 años- programan entrar al mercado laboral, mientras que 1 millón 200 mil ya es parte al menos, por su edad, teniendo entre 25 a 49 años.
De esta forma, los ambiciosos planes de inversión tanto públicos como privados, y la formación de privilegiados sectores, en los que se dan incentivos fiscales a cambio de la atracción de empresas foráneas, deberían o están generando una demanda de personal, que numéricamente el país aspira poder suplir. Pero la realidad es otra o no pinta tan fácil.
Los datos referenciales Mundialmente el referente marca que este año, la juventud, término concebido según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para los individuos que tienen entre 15 a 24 años de edad, está en crisis en su acceso al empleo. Esto porque el 2009 se identificó como el año que más golpeó a este grupo, sumándose en 81 millones los jóvenes que estaban desempleados, esto de un total de 620 millones de muchachos y muchachas económicamente activos.
Lo anterior también se traduce en una tasa de desempleo de los jóvenes en el mundo, que al 2009 fue de 13% y que se espera que este año cierre en 13.1%, para luego bajar en el 2011 a 12.7%. En Panamá, los números no están alejados a la media mundial, ya que pese a que el desempleo en el país está abajo del 7%, lo que es un porcentaje bajo considerando que el 5% es equitativo a la ausencia de este problema, explicó la investigadora y economista, Ana Elvira Patiño, del lado de los jóvenes, los números se elevan a 15.22% de desempleo.
Así Panamá doblaría las tasas de la OIT, de personas de entre 15 a 24 años que tienen posibilidad de trabajar, pero no tienen empleo, y comparativamente por cada cuatro desempleados localmente, dos son jóvenes.
Patiño desglosa que en el país existen 285 mil 764 jóvenes que se registran como población económicamente activa y de estos 242 mil 255 están ocupados, lo que da una media de desempleo, de 15.22% en este grupo. Y más allá de esto, la investigadora destaca que, en este universo, de cada cinco jóvenes que están desempleados, tres son mujeres.
Sin embargo, vale señalar que, muchos jóvenes están estudiando en los bachilleratos y universidades y por lo tanto, no buscan empleo, expresó Patiño, reiterando un llamado de atención a mantener la vigilancia sobre este indicador, ya que, de la juventud que sí trabajan por superarse o por necesidad, un 42% está empleada en el sector informal.
Las razones explicables Entre expertos de consultoría en recursos humanos y entidades internacionales, coincidieron en este reportaje, que los jóvenes entre 15 a 24 años al no tener experiencia les cuesta más acceder a los mercados laborales.
Jurgen Weller, experto en temas laborales de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destaca que en sectores en los que se han presentado crisis económicas, las empresas, al recuperarse y volver a tomar personal prefieren contratar a los que cuentan con experiencia, escenario que se repite en la región centroamericana.
Otra de las constantes por las que los jóvenes podrían verse más cercanos al desempleo, reseña Weller, es la facilidad propia que tienen para cambiarse de trabajos, en busca de mejores oportunidades y aprovechando la ausencia de mayores responsabilidades, como los adultos jóvenes, que muchas veces les cuesta dejar sus puestos, pues tienen una familia.
En el plano local, Manuel Ferreira, director de Asuntos Económicos de la Cámara de Comercio Industria y Agricultura de Panamá, explicó que los jóvenes al representar una mayoría en el país, elevan por tanto las cifras de desempleo por el volumen del universo.
Actualmente, de una población promedio de 3 millones 400 mil personas un 18% tiene entre 15 a 24 años, otro 35% está entre los 25 a los 49 años y un 29% son infantes y adolescentes entre 0 a los 14 años.
Precisamente este 35% de la población actual, que más bien serían adultos jóvenes, son los que crean preocupación en Jaime Bocanegra, experto en temas de recursos humanos, de la firma Pricewaterhouse Coopers.
“En Panamá hay empleo para los jóvenes que están comenzando o que están en la universidad, de menos de 24 años, son quizás subempleos, como meseros o asistentes de oficina; pero para un promedio mayor de 24 años, lo que se requiere es que tengan competencias creadas, más allá de un título y esto a veces no lo encontramos, al punto que hay que traerlos de afuera del país”, describió Bocanegra.
El problema consiste, según Bocanegra y a quien se añade en opinión Eric Quesada, director regional de Manpower, en encontrar jóvenes panameños que llenen perfiles altos como gerentes de hoteles o técnicos ingenieros, basados en las corrientes de profesiones tradicionales que han llenado el mercado y que no son hoy las más pedidas.
Las personas que buscan Quesada explicó que en Panamá, lo que falta en parte “es que los jóvenes se dediquen a carreras cortas o técnicas, de dos años o menos, que tengan dominio del inglés y con habilidad para trabajar en multipaíses o en equipos multidisciplinarios. Es algo que el especialista describe como “facilidad de aprender a aprender”.
Otra sugerencia es, comenta Iris González, gerente de Recursos Humanos de Arka, “saber aplicar a las vacantes que realmente el joven tiene el perfil de obtener y mantenerse en constante estudio”.
González da el testimonio que, entre los 18 a los 24 años, hay potencial para conseguir empleo para los jóvenes en la industria de los centros de llamadas, o en las cadenas de tiendas que se están posicionado en el país.
“Debes saber invertir, estás en la universidad, puedes trabajar en un trabajo temporal, ganas mínimo 450 dólares por ahora y de todas formas creas experiencia o ya estás en contacto con una empresa”, amplió González.
Para Bocanegra, el meollo del asunto consiste en el potenciamiento, en el país, de las carreras universitarias que tienen un potencial de inserción en el mercado laboral, y más allá de esto, aún teniendo estudios especializados el consultor recomienda, abrirse a obtener más conocimientos.
El entorno actual parece marcar un universo de oportunidades para los jóvenes panameños, que se vería limitado o impulsado por su formación.
Un viejo problema ya conocido “Si miras la realidad actual, te puedes trasladar a la década del 70 cuando comenzaba el sistema bancario y unas pocas universidades daban carreras ligadas a las finanzas o demás”, dijo el especialista Ferreira.
En ese entonces, las universidades lograron preparar personal que creciera en conocimientos paralelos al sector bancario, permitiendo que hoy ellos no tengan carencia de personal.
“Esto tomó años, pero puede darse, ya sea que las empresas fomenten la capacitación de áreas especializadas que se necesitan, o que la educación a nivel estatal dé un giro en torno a suplir la demanda”, explicó Ferreira.