Panamá no ha desarrollado una política de turismo cultural, que de cierta forma complementaría el prestigio del país como destino turístico.
Jordi Tresserras, especialista en Turismo de la Universidad de Barcelona, España, explicó que Panamá tiene un diamante en bruto que es el Museo de la Biodiversidad, pero que debe posicionar porque la competencia a nivel regional es fuerte.
Pese a que el gran problema del turismo cultural es su comercialización, es una propuesta innovadora.
Es una oferta que debe ser sostenible, atractiva y rentable.
Añadió que es importante que Panamá logre el logo de la UNESCO en muchos otros sitios históricos, ya que este es un elemento diferenciador que ha exaltado a muchos países como México y Perú, que sí lo valoran.
“Panamá todavía no tiene un plan de posicionamiento de turismo cultural, sin embargo, existe un potencial para seguir trabajando”, apuntó.
Recomendó que se puede trabajar dentro del turismo cultural con la religión, el idioma, las tradiciones, festivales, fiestas de corpus, artesanos; sin embargo, todo requiere el apoyo de las autoridades, empresa privada y las entidades dedicadas a la cultura.