Economía

Panamá: Un caos con olor a inversión y desarrollo

Un refugio de empresas que han sido tocadas por la crisis económica mundial y fuente de empleos para nacionales y extranjeros.


De ser una de las economías más rezagadas de la región, con una muy baja calidad de educación, un caótico sistema de transporte y niveles de pobreza que afectaban al 40% de la población, Panamá hoy resplandece y el modelo aplicado para revertir los malos indicadores es reconocido y emulado por otros países del mundo.

Panamá es en este momento, un lugar excelente para las inversiones, con gran potencial turístico y un exuberante desarrollo de polos logísticos. Su estable economía, con crecimiento sostenido de dos dígitos en los últimos años (10.8% y 10.7%) en el producto interno bruto, su centro bancario internacional con regulaciones internacionales y tecnología de punta, un sistema portuario de primer nivel y millonarias inversiones en infraestructura pública, colocan al país entre las economías más competitivas de Latinoamérica.

Este crecimiento y desarrollo es comparable con el que experimenta un adolecente. Los estirones de los huesos, propios de la edad, son muy dolorosos en principio, pero necesarios para que con el transcurrir del tiempo este joven logre el tamaño ideal para convertirse en un ciudadano productivo.

 
De esta misma forma, el crecimiento de Panamá es traumático y doloroso, pero necesario para su desarrollo.

La modernización de la infraestructura vial en la que se han invertido unos 4 mil 500 millones de dólares y que incluye la construcción de la Línea 1 del Metro, valorada en mil 800 millones de dólares, ocasiona tranques diarios que han llevado a los conductores y usuarios del transporte público y particular a permanecer hasta tres horas en los vehículos para desplazarse pocos kilómetros desde sus hogares al trabajo,  mientras que los empresarios han manifestado que pierden hasta un millón de dólares al día a causa de estos embotellamientos.

El panorama que se vive en la capital panameña ha sido explicado por el presidente de la República, Ricardo Martinelli, de la siguiente forma “Panamá está bajo construcción”, ya que son muchos  kilómetros de carretera que están en construcción o rehabilitación, lo que ocasionó mucho caos vehicular.

 
La recompensa será que la población en pocos meses podrá disfrutar de un moderno sistema de transporte, cuando el primer metro del país alivie la tensión diaria que ocasiona transitar por las calles de la ciudad capital.

También ha causado un profundo malestar, sobre todo entre la clase empresarial, las reformas efectuadas a la legislación tributaria, uno de los principales recursos aplicados para que el Estado obtenga mayores ingresos (65% más en los últimos tres años) para financiar los programas de inversión social, que  en el 2012 sumaron los mil 251 millones de dólares, pero que benefician alrededor de 2.5 millones de habitantes y que han permitido disminuir los índice de pobreza del 33.4% en el 2009 a 25% el año pasado.

Aún así, Panamá presenta la más baja carga tributaria de Centroamérica con el 11.6% de su Producto Interno Bruto, según un estudio presentado el pasado jueves por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), el cual encabeza El Salvador con 16%, Honduras con 15.4%, Nicaragua, que llega a 15.2% y Costa Rica que se sitúa en 13.3%.

 
Otro de los traumas que vive la población, sobre todo de las capas más humildes, es la inflación y que ha llevado al encarecimiento de los productos de la Canasta Básica de Alimentos, que registra un incremento de 60 dólares en los últimos tres años, al pasar de $275.82 en julio de 2010 a $332.21 en agosto de 2013.

Sin embargo, un estudio de consumo de la firma Dicther & Neira revela que de los 20 productos que más consume el panameño, solo ocho forman parte de la Canasta Básica de Alimentos, lo que demuestra que en el país hay más recursos para la compra de bienes no tan básicos.

Alejandro Del Valle, vicepresidente regional de la División de Retail (menudeo) de Dicther & Neira (D&N), al analizar los hábitos de compra en tres de las principales cadenas de supermercados del país concluye que si bien el patrón de compra a lo largo del año es muy parecido, el gasto va en franco aumento, lo que significa que el consumidor panameño tiene mayor capacidad de compra.

 
Este fenómeno es cuestionado por José Luis Ford, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, al opinar que “los panameños están consumiendo más productos que están fuera de esta cesta y han variado su estilo de compra” y por ejemplo ahora los celulares y tarjetas de recarga forman parte de sus necesidades cotidianas.

Varios economistas consultados sostuvieron que el poder adquisitivo del panameño ha aumentado ya que el salario mínimo se incrementó y la contratación de empleados, sobre todo en el sector de la construcción casi se ha duplicado, al necesitarse mucha empleomanía para las megaobras que se realizan en la capital.

En una economía que crece tan rápido es común que se refleja la inflación. “Pero los niveles que experimenta Panamá son manejables”, sostuvo el director del Banco Mundial para Centroamérica, dijo Felipe Jaramillo, director del BM para la región de Centroamérica, en una entrevista sostenida con Panamá América en junio.
 
El grado anhelado
 

Los logros obtenidos en materia económica, fueron coronados con el tan anhelado grado de inversión otorgado por tres firmas calificadoras de riesgo, y hacen de Panamá la envidia de la región.
Los avances han seducido a importantes empresas multinacionales para que elijan a este país como sede sus operaciones regionales, lo que convierte a Panamá en el mayor receptor en la región de inversión directa extranjera con más de 3 mil millones de dólares.

Las calificaciones de riesgos son importantes porque están basadas en un análisis exhaustivo del entorno macroeconómico del país, que evalúa aspectos como su posición competitiva a escala nacional e internacional, planes y estrategias, calidad de la administración, innovaciones tecnológicas, oportunidades de mercado, políticas de control y auditoría, análisis de la parte contable, financiera, de mercado, proyecciones, flujos de ingresos y egresos, productividad, proveedores, entre otros muchos aspectos de una economía.

Es por ello que la obtención del grado de inversión no fue una tarea fácil de cumplir y en ello contribuyeron varias administraciones que fueron forjando el sendero que llevó a Panamá a sumarse al selecto club de los países que ostentan esta calificación junto a Chile, México, Colombia, Brasil, Uruguay y Perú.

Tal como lo expresara el analista Tom Rodríguez, del Centro Nacional de Competitividad, este logro ha estado enmarcado por una tendencia de políticas establecidas por distintas administraciones, donde la actual ha jugado un papel fundamental, al continuar los esfuerzos por salir de las listas grises, suscribir tratados de doble tributación, e implementar la reforma fiscal  con un programa estratégico de inversiones acorde con la Ley de Responsabilidad Social Fiscal.

“La finalidad era colocar a Panamá entre las economías más destacadas en Latinoamérica, sin embargo, esta calificación representa también grandes desafíos, como mantener la disciplina fiscal, cumplir los compromisos financieros, cuidar la calidad de las finanzas públicas y fortalecer el mercado doméstico y las exportaciones”, sentencia Rodríguez.
 
Beneficios a varios sectores

 
Muchos panameños se preguntan en qué se benefician con el hecho de que el país ostente grado de inversión y tal como manifestara Teresa Edith Hernández, residente en un pequeño poblado del oriente de la provincia de Chiriquí, sobre ese pujante desarrollo económico, las megainversiones en la capital “que nosotros sólo vemos en imágenes de la televisión” y del incremento de la inversión extranjera, “en nada me benefician, pues día tras día tengo que madrugar para apoyar a mi esposo y a mis padres en las duras faenas del campo”. La familia de Teresa es propietaria de una pequeña finca en la que siembran diferentes verduras y hortalizas  para su consumo, pero que también venden en la comunidad en donde residen o las comercializan en el mercado público en la ciudad de David.

La molestia de Teresa es disipada luego de unos minutos de reflexión. Sus abuelos son beneficiarios del programa 100 a los 70, un subsidio que brinda el Estado a los adultos mayores de 70 años que no cuentan con una jubilación ni pensión y que hasta el pasado mes de junio  había desembolsado unos 60.7 millones de dólares a unas 88,809 personas en todo el país.

Teresa también tiene tres hijos en edad escolar, quines reciben la beca universal, un apoyo económico de 20 dólares mensuales destinado a los estudiantes de nivel primario y secundario y en el que el gobierno desembolsó 58.5 millones de dólares y que es considerado un incentivo para que los estudiantes se mantengan en el sistema escolar, uno de los escollos que Panamá viene superando, ya que la calidad de la educación era considera entre las más deficientes de la región.

En tanto María, prima hermana de Teresa, quien junto a sus tres pequeños hijos se encuentra en situación de pobreza, recibe una transferencia de 50 dólares al mes que le entrega el Estado por medio del programa Red de Oportunidades y que tiene como objetivo ayudar a hogares que tienen dificultad para  lograr satisfacer sus necesidades básicas.

Informes del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) indican que este año ya se han entregado más de 35 millones como parte de este programa, que beneficia a unos 72,465 hogares de 585 corregimientos.

De esta forma es como el progreso que experimenta Panamá toca a las familias que se encuentran a cientos de kilómetros de la capital del país. Los subsidios y las ayudas económicas del Estado en favor de la población con menores recursos, dirigidas a contribuir principalmente en aspectos tanto económicos como de educación, vivienda y transporte, sumaron los 302.4 millones de dólares en primer semestre del presente año y representan cerca del 50.0% de lo estimado para el año 2013 ($613.3 millones).
 
Promocionando lo que hay

 
El ministro de Economía y Finanzas, Frank De Lima, en una reciente intervención como orador de fondo en el Foro de Negocios Panamá-Estados Unidos: Oportunidades y Fortalezas Comparativas organizado por el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá (USPA)  manifestó que el país presenta una economía diversificada, la ejecución de un programa de inversiones públicas disciplinado y agresivo, la ampliación del Canal de Panamá y mejoras en el grado de inversión, son los pilares que hacen de Panamá una excelente oportunidad de inversión.

Resaltó que esto ha permitido que la tasa de desempleo de Panamá muestre niveles de pleno empleo, se logre frenar la inflación (4.1% en junio de 2013), se mantengan los subsidios al consumo de energía eléctrica, al transporte, al gas licuado, y se ejecuten proyectos como las jumbo ferias que ayudan a mitigar la presión inflacionaria sobre la economía panameña.

De esta forma, Panamá se ubica como la segunda economía con mejor desempeño de Latinoamérica, según el Informe Global de Competitividad del Banco Mundial. La Cepal, el Fondo Monetario Internacional y otros entes de evaluación privada han dicho que este año Panamá también mantendrá entre los países con mayor crecimiento.

Aún así, hay críticas. Diversos sectores cuestionan el nivel de endeudamiento, que al 31 de agosto pasado mostró un saldo de 15,752 millones de dólares, lo que es justificado por las autoridades gubernamentales al asegurar que estos recursos se invierten en el desarrollo de infraestructuras públicas que se ejecutan en diferentes partes del país.

En Centroamérica el porcentaje más alto de endeudamiento lo presenta El Salvador (45.6% del PIB), le siguen Panamá (38.6%), Costa Rica (35.3%), Honduras (34.4%), Nicaragua (30.6 %) y Guatemala (24.4%).

Nicaragua y Panamá son los únicos países del área que tienen una deuda pública "sostenible", según el  Icefi, que llamó la atención sobre el uso que se le da a los recursos obtenidos a través de deuda pública y que advierte que a excepción de Panamá, los demás países destinan el dinero al gasto corriente en lugar de gastos de capital.

El Banco Mundial también considera que Panamá se ha destacado en el periodo reciente por tener un manejo fiscal ordenado y serio. “Estamos muy contentos de poder apoyar a Panamá en estos temas de manejo fiscal”, declaró Felipe Jaramillo, representante de ese organismo en su última visita al país.

La disciplina fiscal es precisamente una de las principales razones que ha llevado a Panamá a distinguirse de los demás países no solo de Centroamérica, sino de toda la región y que genera un buen ambiente para que el país siga atrayendo más inversiones y creciendo al ritmo necesario para que el progreso toque a la mayoría de sus habitantes.



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901513
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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