Lamentable el acto del 11 de septiembre de 2001 culminó beneficiando a la mayoría de los países de América Latina.
Del 2002 al 2007 el crecimiento promedio anual de la región fue de casi 5%, por encima de su evolución histórica.
En el 2007 diversos expertos apostaron a que la desaceleración de la economía de los Estados Unidos afectaría el crecimiento de América Latina, y no fue así.
Por el contrario, ese año la región alcanzó un crecimiento de 5,6% y continúo el descenso del desempleo.
Un hecho sorprendente fue el monto de la inversión directa extranjera que recibió América Latina en el 2007, que sumó 95 mil millones de dólares. Este es la mayor cantidad captada desde 1999.
También las exportaciones de América Latina y el Caribe aumentaron considerablemente en el 2007.
Sobretodo porque se han visto beneficiadas con los altos precios que ofrece el mercado de los Estados Unidos y Europa.
Este hecho ha contribui do positivamente con la balanza comercial y la balanza de pago de la región.
Estados Unidos entró en una desaceleración en el 2007 cuando alcanzó un crecimiento inferior del 2%.
La desaceleración de la economía de los Estados Unidos no tomó por sorpresa a nadie.
Este es uno de los eventos económicos más anunciado y pronosticado por los estudiosos de la economía y las finanzas.
Para el 2008 la mayoría de los expertos vaticinan que continuará el deterioro de la economía del país norteño.
Éstos esperan que se profundice la crisis del sector de la vivienda y que continúe la tensión de los mercados financieros.
De cumplirse los pronósticos de que continúe la desaceleración de la economía de EE.UU., el principal impacto negativo que generaría esta situación sería el endurecimiento de las condiciones del mercado financiero.
Es decir, provocaría mayores restricciones al crédito.
Panamá tiene hoy más ahorros que nunca. Las restricciones de crédito que pudiera provocar el deterioro de la economía de EE.UU. no tienen porqué afectarnos.
No se trata de subestimar el poder de la economía de los Estados Unidos sobre los países de Latinoamérica, en donde la mayoría de los casos es el principal socio comercial.
Sin embargo, el caso de Panamá presenta hoy condiciones económicas excepcionales, las cuales nos permiten prever que la desaceleración de la economía de los Estados Unidos no afectará la expansión económica de la nación canalera.
Considerando el hecho de que el mayor impacto que puede generar el deterioro de la economía de EE.UU. es el de restringir el crédito, y tomando en cuenta que el Centro Bancario Internacional de Panamá cuenta con más ahorros que nunca, entonces el Istmo no tendría porqué ser impactado por la desaceleración de este país norteamericano.
Durante el período de 2005 a 2007 los depósitos en el Centro Bancario Internacional de Panamá aumentaron en 41%.
En noviembre de 2007 éstos sumaron más de 38 mil millones de dólares.
La mayoría de estos obedecieron a depósitos internos de particulares (16 mil 767 millones de dólares).
La banca panameña es la que lidera la captación de fondos.
A esto hay que sumarle el nivel de inversiones físicas que se espera para el año 2008. Este año inicia el proyecto de ampliación del Canal de Panamá, valorado en más de 5 mil millones de dólares.
También se prevé una gran inversión en el sector de la construcción, dado que los permisos se incrementaron en 30% el año pasado. Este indicador señala el comportamiento futuro de esta actividad económica.
Por supuesto, este escenario impulsa la actividad de la banca por la necesidad de financiamiento y también la de bienes raíces, donde a los corredores les corresponde vender los nuevos apartamentos, oficinas y locales comerciales.
Hay que considerar asimismo la capacidad financiera que tiene el Gobierno, que cuenta con una recaudación tributaria adicional de más de mil millones de dólares por año, luego de la reforma fiscal de 2005.
Esto permitirá la ejecución de megaproyectos como la cinta costera, la limpieza de la bahía de Panamá, la construcción de la autopista Panamá Colón y la ampliación de la carretera de Transístmica, entre otros.
Actividades como el turismo, el comercio y los juegos de suerte y azar difícilmente se podían afectar.
Sobre todo por el creciente fenómeno del turismo de compras de parte de los vecinos de Centroamérica, que encuentran en Panamá precios atractivos para la compra de mercadería.
Todo este auge por supuesto requiere de más servicio de electricidad, agua, gas, educación y telecomunicaciones, por lo que estas actividades también se verán beneficiadas.
La agricultura se prevé que siga impulsada por las exportaciones de productos no tradicionales como el melón, la sandía, la piña y el zapallo, y por el café. La mayoría de estos productos están estimulados por los altos precios que ofrece el mercado internacional, sobre todo el café.
Para la industria y la pesca se esperan comportamientos similares al de años anteriores, ya que no aparecen en el escenario eventos extraordinarios que puedan impactar significativamente sobre estas actividades.
Uno que sí se podría afectarse con la desaceleración económica de los Estados Unidos es la actividad de los puertos. Aquí hay que tomar en cuenta que los puertos representan aproximadamente el 2% del Producto Interno Bruto, por lo que el impacto no podría ser significativo, de darse el caso.
De allí nuestra consideración de que Panamá seguirá de moda y es un país condenado al éxito.