El 37% de quienes tienen una ocupación en el país son considerados empleados informales, siendo las personas que se dedican a prestar servicios y ventas las que resaltan en este sector (32%), según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo de la Contraloría General de la República.
Teniendo como referencia lo señalado, es evidente que la economía de muchas familias panameñas depende de un empleo informal.
Estas personas incrementan sus ingresos durante el periodo de Carnaval, principalmente quienes venden artículos propios de estas fechas y por supuesto también aquellas que ofrecen alimentos y bebidas a quienes disfrutan de las fiestas del rey Momo.
Tal es el caso de María Peñalosa, residente en Calidonia, quien a pesar de que su esposo es pensionado, tiene un puesto de venta permanente en esta misma área, en el que vende hamburguesas, hot dogs, chorizo, soda y agua, con el objetivo de ayudar a sufragar los gastos del hogar, incluyendo la educación de sus dos hijas, pues considera que el costo de la vida es muy alto actualmente.
Peñalosa obtiene una ganancia aproximada de 100 dólares en un día regular, pero para época de Carnavales su ganancia se triplica, ya que asciende hasta los 300 dólares por día
El sector informal en Panamá genera millones y millones de dólares, según indican los especialistas en economía. Los que pagan impuesto en ocasiones perciben la actividad como un problema y hasta una competencia desleal para muchas personas que sí cumplen con la norma tributaria. Sin embargo, estas personas requieren servicios que forman parte de la economía formal, por ejemplo salud, seguridad, alimentación, recreación, transporte, etc., por lo tanto benefician al país, indicó el economista Víctor Cruz.
Pero no solo la venta de alimentos recibe buenos ingresos para estos días, también la venta de artículos que se utilizan en Carnavales como gorras, sombreros lentes, pañoletas, vasos y hasta cargadores de celular para autos. Pero lo que más está teniendo demanda son los lentes para protegerse de los rayos solares, aseveraron algunos vendedores.
Rafael Rodríguez, quien vive en San Joaquín, es un panameño cuya familia depende de los ingresos que él recibe de manera informal. El joven de 22 años, padre de dos hijos, señala que en un día regular gana unos 50 dólares, pero sus ventas aumentan para Carnavales al ganar para esta fecha hasta 100 dólares por día.
“Realmente me siento satisfecho, porque mi esposa e hijos dependen de esto, no tenemos otro ingreso”, manifestó Rodríguez.
Sin duda alguna, el sector en el que más se desarrolla la actividad informal en Panamá es el de comercio y servicios, como lo sugieren las estadísticas de la Contraloría General de la República.
El exdirector del Centro de Investigación de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá Jorge Castillo también coincidió con el estudio, al señalar que la importancia del sector informal en el país es relativamente alta.
Además, señaló que el aporte de esta actividad es muy significativo, ya que es abastecida por el sector formal, es decir, si hay un panameño que vende plátanos debajo de un puente, existe un agricultor que le está proporcionado este producto.
Siendo así, los días en que se celebra el Carnaval no solo generan mayores ingresos para las familias que subsisten a través del sector informal, sino que también benefician al sector formal.
Juan González, quien vende lentes, aprovecha cuando los carros se detienen para acercarse a los choferes y ofrecerles su producto. Sus ventas mejoran con la fiesta del rey Momo, ascendiendo de 60 a 120 dólares por día, según manifestó.
Mientas tanto, existen otros negocios informales que bajan sus ventas para esta fecha. Tal es el caso de Miriam Ávila, quien vende verduras y su ganancia, que regularmente es de 160 dólares por día, disminuye a solo 15 dólares durante estas fechas, porque hay pocos compradores en la ciudad capital.