La sequía recortará al menos un 0,8% del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) este año, aseguró ayer Andréi Klepach, viceministro de Economía de Rusia.
“La influencia directa de la sequía se estima, como mínimo, en un 0,4 a 0,5% del PIB; pero el impacto total será por lo visto del 0,7 a 0,8%, si no más”, dijo Klepach en rueda de prensa, según las agencias rusas.
La economía rusa creció un 3,8% en los primeros siete meses del año, lo que supone un descenso de cuatro décimas porcentuales con respecto a junio.
La producción industrial cayó un 0,8% y el sector de la construcción también experimentó un descenso del 1,6%.
El Viceministro explicó que el impacto definitivo en la economía de la sequía más grave de las últimas décadas sólo se conocerá en noviembre, al término de la recolección.
Analistas de los bancos HSBC y Uralsib consultados por el periódico "Kommersant" estiman que la sequía y los incendios forestales causarán un descenso de un punto porcentual en el incremento del PIB, lo que representa pérdidas directas de 450,000 millones de rublos, unos 15,000 millones de dólares.
Según el Ministerio ruso de Agricultura, la sequía ha arrasado más de once millones de hectáreas de cultivos desde junio, lo que supone el 26% del total.
Rusia ha recogido hasta ahora 40.7 millones de toneladas de cereales, un 30% menos que en el mismo período de 2009, debido a la sequía que afectó al país en junio, julio y la primera mitad de agosto.
La situación es especialmente grave en el centro de la parte europea de Rusia, donde se han recogido 9.4 millones de toneladas de grano, frente a los 17.9 millones del pasado año. Mientras, en el Cáucaso y en los Urales la cosecha se mantiene en los niveles de 2009.
El viceministro de Agricultura, Alexandr Pétrikov, aseguró ayer que la cosecha será este año de 60 millones de toneladas, según las previsiones más pesimistas. “En caso de que la recolección en Siberia sea mejor de lo esperado, la cosecha nacional podría ser de 65 a 67 toneladas”, indicó.