Economía

Partida del Comando Sur: Un adiós sin caos económico


Diciembre 14 de 1999. Las implacables manecillas del reloj mañana llegarán a la hora cero en las áreas revertidas.
Desde 1904, miles de militares estadounidenses vivían en un pequeño paraíso llamado "Zona del Canal", mientras otros tenían apartamentos en la ciudad de Panamá, ocupaban hoteles, comían en restaurantes, compraban en almacenes, se divertían en discotecas y salas de masaje, viajaban al interior del país, entre otras actividades, que generaban ingresos importantes a la economía nacional.
Hoy, sólo 20 efectivos militares estadounidenses asistirán al acto de transferencia del Canal. El resto ha partido paulatinamente hacia Puerto Rico, Miami, y otras bases militares alrededor del mundo, de acuerdo a informaciones proporcionadas por el Comando Sur de los Estados Unidos.
Aunque los ingresos de algunos sectores económicos han disminuido por este hecho, también han revertido a Panamá más de 147 mil hectáreas de tierras, aproximadamente 3 mil unidades de viviendas, oficinas, hospitales, hangares, pistas aéreas y otras infraestructuras que serán acondicionadas para uso civil.
¿Cómo puede medirse el impacto económico de un proceso de tal magnitud? ¿Se aplica en este caso la ley del mercado que dice que cuando la oferta supera la demanda, el precio disminuye? ¿Podría significar esto un caos para la economía panameña?
Veamos lo que dicen los representantes de los sectores que más dependían de la inyección económica norteamericana.
El presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), Carlos Sucre, señala que en años anteriores los gastos militares, representaban aproximadamente 4% del Producto Interno Bruto.
Por su parte, Fernando Márquez, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP), indica que el proceso de reversión le ha costado el empleo a más de 10 mil panameños, que laboraban en las bases militares o dependían indirectamente de la presencia norteamericana.
"Es difícil que estos trabajadores logren el nivel salarial que tenían con el ejército norteamericano", comentó Márquez.
Sin embargo, el panorama no es tan desalentador, pues ambos empresarios coinciden en que estas pérdidas serán compensadas por los fondos que generarán las actividades económicas de los terrenos que han revertido a Panamá.
APEDE estima que el transporte internacional, sus servicios derivados y el turismo serán la clave para el progreso de Panamá, en los años siguientes.
Según Iván Cohen, vicepresidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura, el país podrá recuperarse en los primeros meses del año dos mil, si se logra sustituir las pérdidas con nuevas inversiones en estos rubros.
La salida de los norteamericanos significa un 30% menos de la ocupación hotelera del país, dice Luis Arguedas, presidente de la Asociación Panameña de Hoteles (APATEL) y propietario del Apartahotel Costa del Sol, quien también acepta que la presencia militar del Comando Sur ha influido la construcción de nuevos hoteles en la ciudad de Panamá.
"En este momento tenemos guerra de tarifas, como consecuencia de tener más cuartos vacíos. Es preferible vender una habitación a bajo precio a que permanezca vacía.", señala Arguedas.
Comenta que ese 30% menos obedece al hecho de que muchos soldados estadounidenses, que venían a Panamá para misiones temporales, no podían quedarse en las bases. Entonces alquilaban cuartos en hoteles y apartahoteles."
Arguedas piensa que la cifra de desocupación no debe aumentar, puesto que ya concluyó el proceso de salida de los militares estadounidenses.
Según Arguedas, el turismo va a mitigar este impacto económico, pues la gran expectativa que ha generado la entrega del Canal, ha provocado que Panamá esté presente en todos los medios de comunicación internacionales, lo cual representa gran publicidad para el país.
"Tenemos que aprovechar esta promoción gratuita para captar el mayor número de turistas que puedan venir a Panamá a ver este acontecimiento histórico, y tratar que permanezcan más allá del 15 de enero", puntualizó Arguedas.
Este fin de año, existe una actividad turística mayor que la registrada el año pasado, aunque aún no se tienen las cifras esperadas de ocupación, comenta el presidente de APATEL.
Los hoteleros estiman que los turistas extranjeros que asistirán a Panamá para presenciar la entrega del Canal, serán en su mayoría latinoamericanos, que evocan un sentimiento de hermandad con Panamá.
Indica que el turista latinoamericano es impulsivo y no planea sus vacaciones anticipadamente, por lo que no se puede saber si la cifra de ocupación podría aumentar a medida que se acerca la reversión del Canal.
Según Arguedas, el turismo de placer y el turismo de conservación e investigación denominado "ecoturismo" son dos alternativas rentables a largo y mediano plazo, puesto que Panamá ofrece todas esas posibilidades.
"Para lograrlo es necesario desarrollar productos de alto contenido, es decir paquetes con más destino, ya que el turista quiere que su experiencia sea completa y rica", advierte el empresario.
Los sectores relacionados a la "industria sin chimeneas" apuntan a la penetración de nuevos mercados como Europa y Asia, aprovechando que las distancias cada vez se reducen más con la velocidad de aviación y eficiencia de las líneas aéreas.
Para esto, señala el presidente de APATEL, es importante promocionar más las actividades que traen turistas en grupos, como los carnavales, ferias, convenciones, eventos, entre otras.
Algunos rumores apuntaban a la posibilidad de la venta del Hotel Costa del Sol, puesto que gran cantidad de sus clientes eran de nacionalidad estadounidense. Sin embargo, Arguedas desmiente estas versiones, informando que, pensando en el futuro, han invertido una suma considerable de dinero en la modernización de la infraestructura. Además, indica, que están buscando construir otros hoteles en el interior del país.
Bienes raíces podría ser el rubro que más ha sido afectado por la ley de oferta y demanda, puesto que la reversión de tierras aledañas al Canal ha devuelto a Panamá alrededor de 4 mil viviendas.
Además, en la ciudad de Panamá, se han desocupado aproximadamente 3 mil casas en un período de tres años, producto de la salida de militares y civiles norteamericanos.
Estas siete mil viviendas desocupadas, sumadas a las nuevas casas que se están construyendo han hecho que suba la oferta y disminuya la demanda, trayendo como consecuencia una baja en los precios y alquileres de casas, indica Natasha Sucre, presidenta de la Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces (ACOBIR).
Sin embargo, señala Sucre, esta situación no ha producido una catástrofe en el sector, como probablemente hubiese ocurrido en otro país latinoamericano, puesto que la economía panameña es más estable, registra una baja inflación y tiene una moneda fuerte, como es el dólar. Tiene además un gran potencial de crecimiento a través de la utilización de las áreas revertidas, oportunidad que no ha tenido ningún otro país pequeño.
Aparte de estas ventajas, hay que considerar que existe un déficit habitacional, que actualmente puede estar por el orden de las 187 mil viviendas, y afecta principalmente a familias de ingresos medios, bajos o sin ingresos informa Sucre.
Por otro lado, la ley de intereses preferenciales es incentivo para que más familias de clase media puedan adquirir una vivienda, a cómodos intereses, por un monto de B.60 mil, a través de una banca eficiente que ha incursionado de manera competente en los préstamos hipotecarios.
"Panamá tiene mayor número de familias dueñas de sus propias viviendas, en comparación con el resto de los países latinoamericanos", comenta Sucre.
Sin embargo, ¿tienen estas familias de ingresos medios y bajos la posibilidad de comprar una antigua casa de madera en las áreas revertidas, cuando el valor de dichas viviendas sube incomprensiblemente a pasos agigantados?
La presidenta de ACOBIR acepta esta realidad, indicando que la ley establece que el dinero producto de las ventas de las casas de las áreas revertidas se deposita en el Fondo Fiduciario, cuyos intereses deben ser destinados en parte a la solución de problemas habitacionales de los marginados, pero no existen planes concretos al respecto.
"Esto se logrará en la medida que se cumpla la ley, y todos los panameños debemos fiscalizar que así sea", acota.
Sucre enfatizó en la necesidad de incentivar la industria de la construcción, en la cual el 45% del costo va destinado a mano de obra, con lo cual se genera gran cantidad de empleos, y tiene uno de los efectos multiplicadores de la economía más altos.
"No hay una base militar, cuya reconversión al uso civil en el mundo entero haya sido más rápida que Albrook. En los Estados Unidos, tomó un promedio de cinco años, con ayuda gubernamental, mientras Albrook tomó un año y medio", indica con orgullo Natasha Sucre.
Comenta que Albrook es un modelo internacional de utilización civil de instalaciones militares, lo que se debe a la participación y agilidad de la empresa privada.
Antes de la reversión de la base militar, se sometió a concurso el escogimiento de empresas para la venta de 93 viviendas. En el acto público calificaron 12 compañías de bienes raíces, pero el resto de las casas fueron ofertadas directamente por la ARI.
Sucedió que las propiedades comercializadas por ARI demoraron mucho más tiempo en venderse, por lo que se sumaron posteriormente a los contratos de las doce compañías de bienes raíces, que a la fecha han vendido el 95% de las propiedades de la antigua base militar.
La presidenta de ACOBIR estima que el éxito que tuvo la reconversión a uso civil de la antigua base de Albrook, se dio gracias al análisis y planificación que se hizo del uso de las áreas revertidas.
Otro aspecto importante es el dinamismo aportado por la empresa privada, en cuanto a promoción y mercadeo, con el incentivo de la competencia, entre las compañías de bienes raíces, que fueron contratadas mediante acto público, y a su vez también tuvieron que llevar a licitación a sus propios clientes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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