Economía

Pecadores


Ayer con extrañeza observaba a mi abuela una y otra vez como "expurgaba" el arroz antes de cocinar. Todo me pareció normal hasta que dijo: "¿dónde está que no lo veo?".
Esto me causó gran curiosidad y le pregunté: "¿Abuela qué es lo que no ve?"
"No veo a ese bichito del que tanto se ha escrito, ese que tiene nombre de perro". -Me respondió- . Las preocupaciones se disiparon momentáneamente, después de una gran carcajada y luego vinieron una serie de explicaciones.
Al parecer, mi amigo S.Spinki se ha convertido en una preocupación más, para productores, consumidores y el gobierno.
No se puede señalar a los culpables, porque habría que apuntar a todos las direcciones.
Por un lado, todo a punta a que es un descuido más de las autoridades, quienes entre los sembradíos de arroz pretendieron encontrar sin tener herramientas tan vitales como una lupa, la plaga que había entrado a Panamá.
Pero también los productores tienen su cuota en el asunto, porque al abusar de los agroquímicos debilitaron las defensas biológicas de las plantaciones, que ahora son indefensas ante el mortal ácaro. Lamentablemente, hoy más del 60% de los cultivos de arroz en el ámbito nacional está a merced de un "bichito" que trajo más acompañantes a su fiesta. Desde septiembre del año pasado se encontraron los primeros brotes del ácaro S.Spinky y un complejo de hongos que mermaban la producción de arroz y secaban las plantaciones, al punto de dejarlas inservibles. A pesar de las señales de alerta, fue muy poco lo que se hizo. Se manejaron varias hipótesis de su procedencia, pero nadie sabe cómo puede combatirse y hasta cuándo estará entre nosotros.
Las pérdidas económicas son cuantiosas, al punto que algunos productores han decidido abandonar sus plantaciones y así evitar inversiones en una actividad que solo deja sinsabores.
A pesar de que la actual administración ha dado signos de preocupación con miras a solucionar el problema, lo más serio de todo es saber que es muy poco lo que se puede hacer si no hay recursos para indemnizar a los afectados. Por otro lado, de reportarse un desabastecimiento, se realizarían solicitudes de importaciones extraordinarias del rubro.
Pero entre otras tareas que nos quedarán pendientes, es saber si en el ánimo de combatir a "S.Spinki", la cura podría ser peor que la enfermedad, pues las comercializadoras de agroquímicos han lanzado una agresiva campaña de venta de productos que ya se han fichado como peligrosos para la salud pública alimentaria.
Entonces, y como diría Sor Juana Inés de la Cruz: ¿Quién habrá pecado más. El que peca por la paga, o el que paga por pecar?
El azul es relajante y trae paz, además de favorecer la comunicación entre las personas.
El violeta es un color que transmite tranquilidad, calma y estimula la espiritualidad, aunque puede llegar a deprimir y volver ansiosa a la persona. Si utilizas este color en ropa, sobre todo en las camisas, estarás dando un toque de elegancia y sofisticación a tu imagen.
Los colores blancos y los grises activan la comunicación.


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170427
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América