Los responsables de intoxicaciones intencionadas podrán enfrentarse hasta a la pena de muerte en China, después de que la justicia local endureciera los castigos como medida disuasoria contra un delito creciente, lo que ha sido criticado tanto por la OMS como por grupos de derechos humanos.
Escándalos como la leche adulterada con melanina para aumentar sus proteínas, carne de cerdo con nitrito para preservar su color, fresas perfumadas con químicos o y pollos alimentados con pinturas y plásticos para subir su peso han vuelto a disparar la alarma entre los desprotegidos consumidores chinos.
En el caso de la melanina, seis bebés murieron en 2008 y otros 300.000 padecen diversas enfermedades renales, mientras que un jarabe adulterado con dietinelglicol y exportado a Panamá mató en 2007 a cientos de personas.
Las medidas aplicadas tras estos escándalos por Pekín para recuperar la credibilidad de los productos "made in China" sólo ha beneficiado al sector de la exportación, mientras que el mercado doméstico sigue desprotegido ante la codicia de los productores.
Para muestra, el caso revelado este mes en el este de China, donde varías sandías "explotaron" después de que les añadieran calcio y forchlorfenuron para acelerar su crecimiento.
Por este motivo, el Tribunal Popular Supremo (TPS) de China anunció un endurecimiento de las penas que aplican, incluyendo la pena capital, "para aquellos hallados culpables de violaciones de seguridad alimentaria que resulten en muertes humanas".
La corte suprema recomendo también "el mayor de los castigos" para infractores recurrentes, delitos de producción y venta de productos falsificados o de muy mala calidad o infracciones de derechos intelectuales.