"El emprendedor no nace se hace", afirman algunos expertos. Sin embargo, a simple vista se puede observar desde muy temprana edad cuando una persona tiene esa chispa de innovar, crecer y destacarse, independientemente de los obstáculos que se encuentre en el camino.
Demetrio J. Díaz, es un joven empresario chiricano hijo de Carlos Díaz, oriundo de la región de Boquete, que después de haber emigrado a Canadá junto a su familia retornan a Panamá en 1997, con la visión de apoyar a su padre en el negocio de reciclaje de desechos para la creación de abonos orgánicos, ya que la tendencia es la búsqueda de nuevos productos en la agricultura, que sean totalmente naturales.
Los abonos orgánicos no sólo aumentan el poder de permeabilidad del suelo, sino que permite la capacidad de intercambio catiónico del suelo, con lo que aumenta la fertilidad.
Entre sus propiedades biológicas figura la aireación y oxigenación del suelo, por lo que hay mayor actividad radicular y mayor actividad de los microorganismos aerobios.
Estos también constituyen una fuente de energía para los microorganismos, por lo que se multiplican rápidamente.
Con todas las bondades que ofrecía el proyecto, emprende el mismo, enfrentándose rápidamente a la principal barrera: las finanzas.
Inician con recursos propios el proceso de reciclaje de desechos agrícolas como la pulpa de café, la melaza, entre otros, a nivel rudimentario en galeras hasta llegar al mercado con la empresa "Aboquete, S.A."
Tras la búsqueda de información y nueva tecnología, tropiezan en el camino con instituciones y organismos como el MIDA y SENACYT, que les brindan asesoramiento y facilitan la apertura de otras puertas para su crecimiento.
Con 4 años de ardua lucha, el negocio comienza a producir alrededor de 400 a 500 quintales mensual de abono orgánico, posesionándose poco a poco del mercado en la región.
Con una inyección económica, la planta de reciclaje comienza a industrializarse y a expandirse.
A través de Young Américas Business Trust (YABT), una organización del sector privado que trabaja en cooperación con la Secretaría General de la OEA ofreciendo oportunidades para reforzar programas para jóvenes emprendedores, Demetrio logra alcanzar el vehículo que lo conecta con otros jóvenes de las Américas con futuro empresarial.
Por esa vía llega a "TIC Américas 2008", una competencia internacional que premia los planes de negocios y acelera el proceso de incorporación al mercado, brindando tutorías y estudios de mercados del producto.
Entre sus logros figura el premio a la Innovación Empresarial Panamá 2007, otorgado por la Cámara de Comercio y SENACYT; y el premio Europeaid Panamá 2007, entregado por la Ciudad del Saber y la CE.
Con el proyecto "Desarrollo de fertilizantes orgánicos a partir de desechos agrícolas", Panamá se destaca en Medellín, Colombia, donde fue seleccionado por el jurado, junto con otros 29 equipos de un total de 854 participantes.
El intercambio con jóvenes y empresarios de otros países le ha permitido dar a conocer su proyecto, el cual ha resultado atractivo para empresarios españoles.
La misma cadena empresarial lo ha situado a incursionar en la biotecnología, que son técnicas derivadas de la investigación en biología celular y molecular. Esta tecnología permite la transformación de la agricultura y obtener resultados exitosos en fermentaciones de desechos agrícolas.
Entre sus metas está la inversión en la Bolsa de Valores y continuar creciendo.