La venta de carne tica por el sector fronterizo de Río Sereno no ha cesado, a pesar de que recientemente las autoridades giraron la orden de no permitir la comercialización del producto cárnico en la región, reveló ayer el representante del Corregimiento de Caizán, Darío Araúz.
El también presidente del Consejo Municipal de Renacimiento dijo que en ese entonces, el Ministerio de Gobierno y Justicia decidió suspender las cortesías para comprar carne en el territorio fronterizo de Costa Rica y ordenó mayor vigilancia para prohibir la actividad, situación que disminuyó en cierta forma el conflicto.
Sin embargo, consideró prudente que se mantenga de manera permanente el control adecuado, para evitar que se repita la práctica ilícita, que otrora había afectado no sólo a los ganaderos panameños, sino también a los comerciantes que buscan el sustento diario en ese lugar.
Anteriormente el problema se daba a raíz de que los costarricenses vendían la carne "en algunas ocasiones dañada y sin el registro sanitario" a un precio más bajo, razón por la que los consumidores nacionales e incluso los comerciantes, preferían comprarla allá y no acá.
Araúz manifestó que algunos de éstos se dedicaban a revenderla a un precio más alto que en Costa Rica, pero más bajo que en Panamá, para así lograr captar a los consumidores.
Dijo que existía mucha preocupación por la situación, toda vez que significaba una clara "competencia desleal", porque los panameños adquirían el producto tico, pero éstos no lo hacían en Panamá.