Economía

Perspectivas económicas para América Latina

Los países más afectados son los que dependen más de la economía extranjera, este es el caso de regiones como México y Centroamérica, cuyas economías están más ligadas a la de Estados Unidos


En el 2008 América Latina y el Caribe creció un 4,5 por ciento.

Este crecimiento se debió en gran medida a la subida de los precios del petróleo y de otras materias primas.

Termina así, un periodo brillante de crecimiento. América Latina estuvo 6 años (2003-8) creciendo cerca del 5 por ciento.

 

Este mayor crecimiento económico, con respecto al pasado, proviene, entre otros motivos, del incremento de precios de los productos primarios (petróleo, metales y alimentos), de la entrada de divisas procedente de las remesas de los emigrantes y de la inversión directa exterior.

En seis años (2003-8), se ha producido un aumento de la renta por habitante del 20,6 por ciento, equivalente a algo más del 3 por ciento anual, en lo que ha sido el período de mayor crecimiento y el más prolongado desde 1980. El índice de pobreza se redujo de 44 por ciento al 32 por ciento, y el de pobreza extrema del 19.5 por ciento al 10 por ciento. La tasa de desempleo también se redujo, pasando del 11 por ciento en el 2003 al 7.5 por ciento en el 2008.

Se acabó la fiesta.
Sin embargo, la economía de Latinoamérica tiene una gran dependencia de la exportación de bienes y servicios (turismo) a países desarrollados, que como se sabe, están en crisis. Los países desarrollados están comprando menos bienes y haciendo menos turismo, a lo que se une la reducción de los precios de los bienes y servicios que se venden. Así, la caída del barril de petróleo ha dejado de beneficiar a Venezuela, Colombia, Ecuador, México y Trinidad y Tobago.

 

Cabe destacar, además, que los países de América Latina y El Caribe tienen una alta dependencia de las remesas.

La reducción de las remesas no solo genera menores ingresos y gastos para los habitantes de Latinoamérica, sino que se traduce también en un aumento de la pobreza.

La demanda del turismo también está cayendo como consecuencia de la crisis en EEUU y Europa. Como hay menos visitantes, hay menos ingresos, por ejemplo en México o en el Caribe.

 

Lo mismo ocurre con la inversión extranjera. Muchas compañías deciden dejar de invertir por la reducción del consumo mundial o desinvierten porque necesitan liquidez para compensar las pérdidas generadas en sus casas matrices.

La reducción de las exportaciones de bienes y del turismo y la caída de la inversión extranjera generan un aumento del paro. A ello se debe unir el retorno de los emigrantes que se van voluntariamente o son expulsados de los países receptores. Como consecuencia el crecimiento económico caerá bruscamente, pasando del 4,5 por ciento en 2008 a estar por debajo del 1 por ciento en 2009. Países como Argentina y México tendrán crecimientos negativos. El desempleo, para el conjunto de la región, aumentará. En 2008 fue de 7,5 por ciento, y se espera un nivel del 8,5 por ciento para el 2009.

¿Puede cambiar este panorama?.
El futuro de América Latina y el Caribe va a depender mucho del rumbo económico de los países desarrollados con los que la región tiene intercambios comerciales y de inversión.

 

Hasta el momento no se tiene claro cuando la economía de EEUU comenzará a crecer, cuanto antes sea, mejor para todos, también para estos países. Los efectos de la crisis ya son visibles.

Los países más afectados son los que dependen más de la economía extranjera. Este es el caso de países como México y los de Centroamérica, cuyas economías están más ligadas a la de Estados Unidos.

Por su parte, los países latinoamericanos deben buscar medidas internas que contrarresten la caída de sus economías.

En este sentido, algunas economías están realizando políticas monetarias expansivas.

En el mes de enero, Chile sorprendió con una bajada de un punto dejando su tipo de intervención en el 7,25 por ciento, y México recortó en medio punto su tipo de interés hasta el 7,75 por ciento.

También Brasil decidió actuar con contundencia y rebajó en un punto el tipo objetivo hasta el 12,75 por ciento.

Pero además de practicar políticas monetarias y fiscales expansivas, quizá sea este un buen momento de explotar más los mercados internos, satisfacer el consumo nacional y desarrollar nuevas alternativas que estimulen la productividad y, por tanto, la base comercial.

Latinoamérica sigue teniendo el gran reto de estimular sectores de mayor valor añadido que aseguran el crecimiento económico y el empleo duradero a largo plazo. Es necesario desarrollar más el conocimiento y la innovación, la educación para que mejoren el nivel de vida, es decir, el bienestar de la región.


fecha edicion
old id
328346
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América