El presidente del Consejo de Ministros de Perú, Javier Velásquez, reafirmó ayer su disposición a dialogar con los dirigentes que promueven un paro contra la exportación del gas peruano, pero exigió a los pobladores de Quillabamba, en la región suroriental de Cuzco, que depongan su medida de fuerza.
“Yo no tengo problemas en viajar también a Quillabamba, si es que la dirigencia en esta zona depone su medida de fuerza. No puedo ir a un lugar donde se mantiene el bloqueo de carreteras”, dijo Velásquez a Radio Programas del Perú (RPP).
El Primer Ministro anunció el viernes pasado que dialogará hoy con los representantes de las localidades de Kiteni y Kepashiato (provincia cuzqueña de La Convención, donde se encuentra el yacimiento de gas de Camisea), después de que sus dirigentes levantaran el paro.
Pero los pobladores de Quillabamba (capital de La Convención) aún continúan con estas protestas, que se iniciaron el 27 de julio pasado y que ya se han saldado con 18 heridos, por balas de armas de fuego y de fogueo.
Los representantes del llamado Comité Central de Lucha de Quillabamba exigieron mayor “flexibilidad” al Gobierno peruano, entre una treintena de demandas, en una reunión ayer con el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Miguel Cabrejos, mediador en el conflicto.
El Primer Ministro peruano también descartó que eventualmente se repita la violencia desatada el 5 de junio del año pasado en la provincia amazónica de Bagua, que se saldó con 34 muertos, en el Cuzco.
La exportación del gas natural peruano, que ya comenzó con envíos a México y España, es objeto de una fuerte oposición dentro del país.