La empresa brasileña Petrobras afirmó ayer que "no tiene ningún sentido desatar una guerra de precios" por el gas y negó que esté presionando al gobierno boliviano para obtener una rebaja, según su director de Gas y Energía, Antonio Luiz Silva de Menezes.
Bolivia, poseedor de importantes reservas de gas natural calculadas en 52.3 trillones de pies cúbicos, vende cerca a 14 millones de metros cúbicos (MMC) al día al mercado brasileño a razón de 3.2 dólares por MMC.
Según diversas autoridades brasileñas, entre ellas Rodolfo Landim, director de la unidad de gas natural de Brasil, el MMC de gas boliviano sería competitivo a un precio de entre 2.58 y 2.65 dólares.
La polémica surgió durante el tercer congreso Latinoamericano y del Caribe de Gas y Electricidad (Lacgec), que concluyó ayer en la ciudad boliviana de Santa Cruz, aunque Menezes reconoció que "no fue el mejor ámbito para hablar del tema".
El viceministro boliviano de Energía e Hidrocarburos, Carlos Salinas, convino con Menezes en que las negociaciones acerca de precios "deben formularse entre Petrobras y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y no entre Estados".
"Los precios no son estáticos ni invariables y estamos estudiando el problema" para mejorar la competitividad en una comisión formada por empresas y productores, agregó.