El Gobierno del Reino Unido se comprometió ayer a colaborar con una investigación de la Comisión Europea (CE) a las petroleras británicas BP y Shell y a la noruega Statoil por posible manipulación de los precios del petróleo, lo que podría haber llevado a un encarecimiento de la gasolina.
En una declaración en la Cámara de los Comunes, el ministro británico de Energía, Ed Davey, aseguró que el Gobierno está "profundamente preocupado por las alegaciones de que los precios al consumo pudieron ser incrementados artificial o innecesariamente".
Tras recordar que la investigación europea "no presume culpabilidad", el ministro subrayó que tanto el Gobierno como los reguladores facilitarán "la ayuda necesaria" a los investigadores e instó a "cumplir plenamente" con su obligación a las empresas implicadas.
La Comisión Europea confirmó que sus inspectores habían efectuado visitas a empresas sospechosas de haber conspirado para facilitar precios distorsionados para manipular.