Más de 80 consejeros delegados de grandes empresas de Estados Unidos instaron ayer al Congreso a que apruebe un plan de reducción del déficit que incluya recortes en el gasto e incremento en las recaudaciones.
"Los legisladores deben reconocer que nuestra creciente deuda es una amenaza grave al bienestar económico y la seguridad de Estados Unidos", aseguran los ejecutivos en un comunicado divulgado en el diario financiero "Wall Street Journal".
"Es urgente y esencial que apliquemos un plan para arreglar la deuda de EE.UU.", explican en la nota que firman, entre otros, Jamie Damon, de JP Morgan Chase; Jeffrey Immelt, de General Electric, y Randall Stephenson, de AT&T.
EE.UU. lleva cuatro años seguidos con déficit presupuestarios anuales de más de un billón de dólares, los mayores niveles desde la Segunda Guerra Mundial, y la deuda pública del país se encuentra por encima de los 16 billones de dólares.
En su comunicado, los empresarios afirman que el único plan fiscal que "pueda tener éxito de manera financiera y política" deberá limitar "el aumento del gasto en programas de salud y haga solvente la seguridad social".
Además, señalan que debe incluir "también una reforma del sistema impositivo integral y que favorezca el crecimiento mediante la ampliación de la base de los contribuyentes, reduzca tasas y aumente los ingresos".