El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, instó ayer a los países de América Latina a asumir un mayor compromiso en el combate al hambre y la miseria, que requiere de "pasos decisivos" y "mucha solidaridad".
En la inauguración de la decimoctava Cumbre del Grupo de Río, Lula dijo que se deben buscar "soluciones realistas" para la pobreza en que están hundidos millones de latinoamericanos y citó como ejemplo su propuesta para crear un fondo internacional en el marco de las Naciones Unidas.
La constitución de ese fondo fue discutida en una reunión que se celebró en septiembre pasado, en vísperas de la Asamblea General de la ONU.
Entonces, según recordó Lula, "más de 60 jefes de Estado firmaron una declaración" contra el hambre y en favor de ese fondo y "más de 180 países expresaron su respaldo".
Lula señaló que es preciso llegar a "nuevos escalones" en el ámbito de la cooperación internacional y utilizó el ejemplo de Haití, donde varios países de América Latina se han asociado para intentar ayudar a pacificar el país bajo la ONU.
"Nuestra solidaridad internacional está siendo probada en Haití", dijo el mandatario brasileño, cuyo país tiene el comando militar de las tropas latinoamericanas desplegadas en esa nación, la más pobre de América.
Admitió que tanto la pacificación como la reconstrucción de Haití suponen "tareas complejas, como la propia historia nos enseña", y reiteró que la intervención militar "no basta".
"Es preciso atender las necesidades primarias del pueblo haitiano, que son paz y democracia, pero también la reconstrucción del país", dijo.