El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, pidió que organismos multinacionales como el FMI combatan los subsidios agrícolas en Europa y EE.UU., en vez de atacar la bioenergía y vincularla a la actual crisis alimentaria.
"Si el Fondo Monetario Internacional (FMI) puede ayudar a lograr que los países más ricos eliminen los subsidios a sus ineficientes agriculturas, aportará mucho más" que cuando critica la producción de biocombustibles, declaró Amorim a periodistas en el marco de la XXX Conferencia Regional de la FAO.
El ministro respondió así al director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, quien declaró en París que "lo peor" puede estar por venir en la crisis alimentaria global y consideró, además, que los biocombustibles producidos con alimentos plantean "un verdadero problema moral".
Según Amorim, Brasil, como gran productor de etanol de caña de azúcar y de biodiesel, es una prueba de que, si son producidos con conciencia ambiental y sin descuidar la seguridad alimentaria, los biocombustibles ayudarán al desarrollo de los países.