La alarma cundió ayer entre los importadores rusos de carne, quienes auguran una crisis en menos de dos semanas si no se suspende la prohibición de las importaciones desde la Unión Europea (UE), impuesta el martes pasado y en vías de solución.
"Por ahora el mercado aún no ha sentido una influencia del cese de suministros europeos, pero si la solución se dilata, habrá déficit de carne, sobre todo para la industria cárnica", dijo ayer Serguéi Yushin, dirigente de la Asociación Nacional de la Carne (ANC).
La prohibición entró en vigor el martes pasado, cuando los inspectores sanitarios rusos se negaron a aceptar los certificados nacionales de los 25 países de la UE.
La parte rusa insiste en que, según los acuerdos, estos certificados mantenían su vigor durante un mes después de la ampliación y a partir del 2 de junio las partidas de carne de los países comunitarios deberían ir acompañadas de nuevos certificados veterinarios.