Los principales reguladores europeos han coincidido en que la Unión Europea (UE) debe aumentar la cooperación a nivel global y las medidas de control sobre la industria financiera, más allá de los exámenes de estrés sobre el sistema bancario que se están llevando a cabo en el presente.
En una conferencia en Bruselas, el presidente del Foro de Estabilidad Financiera y gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi, ha reclamado medidas consensuadas internacionalmente para actuar en caso de quiebra de un banco, que, ha añadido, deben incluir una opción para “evitar que sean los contribuyentes y el resto del sistema financiero” los que paguen el coste del rescate.
Según Draghi, el mejor posicionado de los candidatos a presidir el Banco Central Europeo (BCE) en otoño, el coste de estas medidas debe recaer sobre "los accionistas y algunos acreedores".
“Hemos de poder discernir a qué acreedores hay que atacar y a quienes hay que proteger”, ha declarado el candidato al BCE.
Además, ha pedido más control sobre el mercado de derivados a nivel global y ha recordado que la crisis de la deuda soberana tiene una estrecha relación con la “salud” de los bancos de cada país, por lo que un mayor control sobre el sistema financiero servirá de ayuda a los países afectados por problemas de deuda.
El regulador italiano recibió la semana pasada el apoyo de Francia para suceder al galo Jean-Claude Trichet al frente del BCE.
Draghi ha coincidido con los comisarios europeos de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, y Mercado Interior, Michel Barnier, en que "la recuperación está en camino" pese a ser "débil, frágil y desigual".
Los dos comisarios han defendido las medidas reguladoras tomadas hasta ahora desde que estalló la crisis, pero creen asimismo que es necesario avanzar más en el control sobre las entidades financieras para evitar una nueva crisis y crear una "nueva cultura" en la industria, son las apreciaciones del experto.