EL AUMENTO en la tarifa eléctrica que se registrará en enero de 2006 preocupa en gran manera a los sectores productivos del país.
Grabriel Diez, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), señaló que el sector productivo está en una encrucijada sin salida, porque no pueden controlar el problema de los costos del combustible y tampoco la generación eléctrica a base de petróleo.
Por esta razón, manifestó, no es posible que solo un sector mantenga su margen de ganancia igual, mientras que el resto del país tiene que hacer sacrificios para sobrellevar el aumento en las tarifas eléctricas.
Diez se refería a las empresas generadoras, que en su opinión son las únicas que tienen sus ganancias establecidas, porque el aumento que significa el incremento de los precios del petróleo lo transfieren a sus usuarios.
"La población y los sectores productivos no somos culpables de los precios del petróleo y estamos pagando por eso", agregó.
El presidente del SIP añadió que el gobierno debería hacer un esfuerzo para modificar el sistema actual, para que todos los sectores del país realicen una cuota de sacrificio.
De acuerdo con las proyecciones del Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP), en enero el aumento de la tarifa eléctrica podría ser del 15%.
La institución ha señalado que se necesitarían de 20 a 25 millones de dólares por semestre para evitar otro incremento.
De acuerdo con Diez, un aumento en la tarifa eléctrica provocaría que el país perdiera competitividad en la región, a pesar de que el resto de los países también enfrentan precios altos.
Para el empresario, la diferencia radica en que en algunos países como Costa Rica, la generación eléctrica en su mayoría es producida por hidroeléctricas.
Estadísticas del ERSP indican que de la capacidad instalada en Panamá hasta el 2004 que era de 1, 601.18 MW, un 52% correspondía a plantas hidroeléctricas y el 48% a plantas térmicas.
Para los expertos, otro factor que influye en los altos costos de la electricidad es el alto porcentaje de las compras en el mercado ocasional, que alcanza el 70%. Esta situación raya en lo ilegal, porque la ley establece que la mayoría de la electricidad debe ser comprada por contratos.
Por su parte, el presidente de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (UNCUREPA), Pedro Acosta, indicó que el problema en el alza en la tarifa eléctrica no terminará mientras no se revisen las concesiones otorgadas a las generadoras y distribuidoras, a las cuales calificó como " empresas depredadoras".
Acosta señaló que el problema continuará, porque la famosa seguridad jurídica le asegura a estas compañías, garantías que permiten realizar aumentos en la tarifa.
Panamá América intentó conocer la opinión de los representantes de estas empresas, pero no se obtuvo respuesta alguna.
Tanto Acosta como Diez indicaron que participarán en la audiencia pública que realizará a finales de mes el Ente Regulador de los Servicios Públicos, donde se revisará el régimen tarifario para el 2006. Darán las recomendaciones con miras a reducir el impacto del inevitable aumento de la tarifa.
Piden sacrificio compartido
Del 31 de octubre al primero de noviembre, el Ente someterá a consulta el régimen tarifario.