La propuesta de implementar los cultivos transgénicos en la producción nacional, incluida en el Plan Estratégico del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), no vacila en preocupar a más de uno.
El uso de cultivos genéticamente modificados permite acelerar el mejoramiento genético tradicional y aumentar los rendimientos agrícolas.
Emilio Kieswetter, ministro del MIDA, anunció que instalarán 10 fincas modelos para cultivos transgénicos, aunque no reveló la ubicación de las mismas.
“Las fincas van a seguir los programas que se llevan a cabo en Brasil. Las siembras se realizarán en verano, bajo el sistema de riego y tres cultivos por año”, expresó.
Aseguró que esto es parte del Plan Estratégico, que pese a que aún no cuenta con financiamiento, podría estar iniciando a partir del 2011, cuando esperan se les apruebe para enero unos 50 millones de balboas.
Destacó que los cultivos transgénicos economizan el uso de insecticidas y, además, es amigable con el ambiente, pues disminuye la contaminación.
Pese al Protocolo de Cartagena, se logró mediante el diálogo, la adquisición de 150 libras de maíz de Estados Unidos, para que el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (IDIAP) trabaje en reproducirlas.
Y es que pese a contar con el apoyo de los productores, quienes ven en esta aplicación una alternativa para mayores rendimientos, es considerada por los ambientalistas un tema preocupante que requiere mayor análisis.
Raisa Banfield, líder ambientalista, explicó que la problemática de los cultivos transgénicos es que afectan las producciones nativas de los países y podrían incidir en la salud de las personas, ya que dichos cultivos son alterados genéticamente.
Agregó que el productor siempre va a depender de la compra de las semillas, cuando hoy en día ellos mismos producen la semilla que utilizarán para una próxima siembra.
“Aquí hay un fenómeno de empobrecimiento, porque hay una producción más costosa. Para hablar de seguridad alimentaria no se puede manipular el concepto de que estas semillas genéticamente modificadas nos van a garantizar que siempre haya alimento”, dijo.
En contraste, el MIDA ha estado en contacto con Brasil y Perú, dos potencias en la implementación de genética, para brindarle una alternativa al sector para sembrar.
Valentín Domínguez, presidente de la Asociación de Productores de Maíz, explicó que apoyan la iniciativa porque Panamá, comparado con los países de la región, se ha quedado atrasado en trabajar con semillas transgénicas.
Señaló que sería una alternativa que aunque no más barata, a la larga representaría una mayor rentabilidad, ya que las semillas mejoradas genéticamente son más resistentes a las inclemencias del tiempo.
Santiago Esquivel, presidente de la Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí, expresó que esta nueva tecnología garantizaría un mayor rendimiento y ahorro en la compra de herbicidas.
“Nosotros los productores, que somos unos de los últimos eslabones, vamos a ver una mejora porque aunque va a ser un poco caro, nos resolverá muchos problemas”, manifestó Esquivel.