La mitad sur de Brasil tendrá que atrasar los relojes una hora al finalizar el día y al terminar el "horario de verano", con el que según una fuente oficial el país ha ahorrado energía por unos 30 millones de reales (unos 16,6 millones de dólares).
Los brasileños del Distrito Federal, donde está la capital Brasilia, y de otros diez estados del centro, sureste y sur, entre ellos los más ricos y poblados, tendrán que volver a las once cuando den las doce de la noche, con lo que este sábado tendrá 25 horas.
El Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONSE) estima que "la generación térmica evitada" con el horario de verano, que rigió en algo más de la mitad del territorio brasileño desde el pasado mes de octubre, ahorró a los consumidores del orden de los 30 millones de reales.